Judicial Nacional

Condenan a once años de cárcel a empresarios bananeros por financiar a grupos paramilitares en la región de Urabá

–Siete grandes empresarios de la multinacional bananera Chiquita Brands y sus empresas filiales, fueron condenados a una pena de cárcel de 11 años y tres meses por haber promovido y financiado a los grupos paramilitares que operaron en la región de Urabá, al noroccidente de Colombia, entre los años de 1995 y 2004.

La decisión de una juez penal especializada de Antioquia, al valorar las pruebas presentadas por la Fiscalía General de la Nación, recayó sobre los directivos de Banadex y Banacol, empresas productoras y exportadoras de plátano, banano y otros productos agrícolas, Charles Dennis Keiser, John Paul Olivo, José Luis Valverde Ramírez, Fuad Alberto Giacoman Hasbún, Reinaldo Elías Escobar de la Hoz, Víctor Julio Buitrago Sandoval y Álvaro Acevedo González.

La empresa Banadex ya no existe en Colombia; no aparece registrada como activa en los listados de empresas colombianas. En cambio Banacol todavía opera en el país, realizando las mismas actividades, esto es, como productora y exportadora de banano y otros renglones agrícolas, entre ellos piña y yuca, con una fuerte presencia en los mercados internacionales.

La sentencia incluyó una multa de 7.950 salarios mínimos legales mensuales vigentes para la época de los hechos y la inhabilidad para ejercer funciones públicas por 135 meses. El juzgado dispuso expedir orden de captura contra los hoy condenados en el momento que la sentencia quede en firme. El proceso se adelantó bajo la ley 600 de 2000 (anterior sistema penal colombiano).

El fallo absolvió a Javier Ochoa Velásquez, Jorge Alberto Cadavid Marín y Víctor Manuel Henríquez Velásquez.

Sin embargo, la Fiscalía indicó que una vez sea notificada de la decisión judicial, entrará a decidir si interpone recurso de ley.

La investigación adelanta por una fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos probó que entre 1995 y 2004 los hoy condenados se concertaron con alias Pedro Ponte, comandante del bloque Arlex Hurtado de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que tenían injerencia en Urabá Antioqueño, para financiar el grupo armado ilegal con tres centavos de dólar por cada caja de banano exportado desde la región.

Durante nueve años se realizaron al menos cien pagos que alcanzaron un total de 1.700.000 dólares. Dinero que fue suministrado por la comercializadora Chiquita Brands Internacional INC a través de su filial en Colombia Banadex y la empresa Banacol.

La legalización de los pagos se hizo a través de servicios prestados de protección y vigilancia que realizaron siete cooperativas de vigilancia y seguridad privadas conocidas para la época como Convivir. La seguridad se prestó en cultivos, instalaciones y personal vinculado a las empresas bananeras y la comercializadora internacional que exportaba la fruta a Europa y Estados Unidos.

Estas cooperativas contaban con personería jurídica y reconocimiento de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada lo que las hacía legal su existencia.

Los recursos fueron destinados para financiar la expansión del paramilitarismo en la región de Urabá con el homicidio de líderes sociales y campesinos, desapariciones forzadas, tortura, desplazamiento forzado y la compara de 3.000 fusiles AK-47 y 5 millones de cartuchos, entre otras actividades ilegales.