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Petro retornó al país trayendo a Manuela Bedoya y Luna Barreto, colombianas secuestradas por Israel en la flotilla que intentó llevar ayuda humanitaria a Gaza

–De regreso de Bruselas, Bélgica, donde cumplió una agenda de trabajo, el presidente Gustavo Petro trajo a su hogar a las colombianas que fueron secuestradas por Israel, cuando intentaban llevar ayuda humanitaria a las personas que padecen el genocidio que se registra en Gaza.

Las colombianas estuvieron más de 72 horas en poder de las autoridades de Israel sin que existiera una explicación válida de ese gobierno sobre la retención ilegal.

A su llegada a Colombia, en la madrugada de este sábado, Luna Barreto habló con el sistema de medios públicos y dijo que “estamos viendo como se levanta una nueva esperanza a través de la conectividad global que atraviesan a Colombia y el mundo. La lucha palestina es una lucha por la soberanía”.

Por su parte, Manuela Bedoya aseguró que “tal vez el pueblo colombiano debemos entender que la solidaridad no es dar de lo que nos sobra sino también de lo que nos falta” y añadió: “Estas ayudas no deberían ser estigmatizadas a niños y niñas que aguantan hambre. Hay que reconocer esa humanidad. El llamado a los medios de comunicación es que toca frenar la polarización”.

El ministro del Interior, Armando Benedetti, quien estuvo en el aeropuerto de Catam recibiendo al presidente Petro y las dos colombianas liberadas, dijo que “llegaron sanas y salvas. Ojalá nuestra juventud colombiana fuera más así”.

En su diálogo con el ministro, Manuela aseguró “tenemos que salir más a las calles, seguir reiterando que el pueblo palestino está en nuestros corazones y sigamos denunciando lo que está pasando”.

“Creo que esto nos deja una enseñanza y es que la sociedad civil tiene el poder, el pueblo tiene el poder, al final este es el resultado de un movimiento que nace de la inoperancia de los gobiernos cómplices, que son gobiernos que no han logrado detener el genocidio”, anotó.

Por su parte, Luna le confesó al ministro Benedetti que “el miedo es algo que los palestinos le enseñaron a procesar y en los últimos dos años he vivido cerca del genocidio y he aprendido muchísimo de los niños”.

“Esta es una lucha por la autonomía, la liberación de un pueblo que ha sido ocupado y oprimido y esto no es indiferente a nuestras realidades en Colombia”, comentó.