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Papa León XIV lanza contundente mensaje a los ricos: «No quieren escuchar el gemido de la Tierra y de los pobres»

–(Foto Vatican News). En la audiencia jubilar en la plaza de San Pedro, este sábado, el Papa León XIV advirtió que muchos poderosos no escuchan el clamor de la creación y que la riqueza de la tierra está «cada vez más concentrada, injustamente», en manos de unos pocos.

«Toda la creación es un grito. Pero muchos poderosos no escuchan este grito: la riqueza de la tierra está en manos de unos pocos, muy pocos, cada vez más concentrada —injustamente— en manos de quienes a menudo no quieren escuchar el gemido de la tierra y de los pobres», clamó el pontífice.

El Papa dijo a los fieles congregados que Dios ha destinado a todos los bienes de la creación para que todo el mundo participe de ello, haciendo hincapié en que «la tarea» de los seres humanos «es generar, no robar».

«Dios ha destinado a todos los bienes de la creación, para que todos participen de ellos. Nuestra tarea es generar, no robar. Sin embargo, en la fe, el dolor de la tierra y de los pobres es como el de un parto. Dios siempre genera, Dios sigue creando, y nosotros podemos generar con Él, en la esperanza. La historia está en manos de Dios y de quienes esperan en Él. No solo hay quienes roban, hay sobre todo quienes generan», señaló.

Tras saludar desde el papamóvil a los fieles reunidos en la plaza, el Obispo de Roma inició su catequesis recordando la cercanía de la Navidad y la inminente conclusión del Jubileo, pero, puntualizó, “no termina la esperanza que este Año nos ha dado; ¡seguiremos siendo peregrinos de la esperanza!”

El pontífice afirmó que «sin esperanza, estamos muertos; con la esperanza, venimos a la luz. La esperanza es generativa. De hecho, es una virtud teologal, es decir, una fuerza de Dios, y como tal genera, no mata, sino que hace nacer y renacer. Esta es la verdadera fuerza. Lo que amenaza y mata no es fuerza: es prepotencia, es miedo agresivo, es mal que no genera nada. La fuerza de Dios hace nacer. Por eso, para terminar, quisiera decirles: esperar es generar».

Inspirado en las palabras de San Pablo cuando escribe a los cristianos de Roma que “toda la creación gime y sufre dolores de parto hasta hoy”, el Santo Padre indicó que esta imagen nos ayuda a escuchar y a llevar en nuestra oración el grito de la tierra y el grito de los pobres.

El Pontífice añadió que, si “la oración cristiana es tan profundamente mariana, es porque en María de Nazaret vemos a uno de nosotros que genera”. Ella es “nuestra esperanza”, aseguró. Nos parecemos a ella, porque podemos generar la Palabra de Dios aquí abajo, transformar el grito que escuchamos en un parto. Jesús quiere nacer de nuevo: podemos darle cuerpo y voz. Este es el parto que la creación espera.

«Esperar es generar. Esperar es ver que este mundo se convierte en el mundo de Dios: el mundo en el que Dios, los seres humanos y todas las criaturas vuelven a pasear juntos, en la ciudad-jardín, la nueva Jerusalén. Que María, nuestra esperanza, acompañe siempre nuestra peregrinación de fe y esperanza», efantizó el Papa.

¡Abrámonos a la paz!

Previamente, el Papa León XIV, en mensaje con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz 2026, reflexionó con las palabras de Jesús Resucitado: “La paz esté con todos ustedes”, exhortando a los compromisos del desarme del corazón, de la mente y de la vida. Además de los esfuerzos internacionales necesarios para alcanzar la paz en el mundo.

El mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del Papa León XIV, que es celebrada el 1 de enero del 2026, inicia recordando su saludo de inicio de pontificado que no es otro que el de Jesús Resucitado: “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”.

«Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente», precisa.

“La paz tiene el aliento de lo eterno -dice el Papa-; mientras al mal se le grita ‘basta’, a la paz se le susurra ‘para siempre’. En este horizonte nos ha introducido el Resucitado”, señala y citando a San Agustín, recuerda su llamado a las comunidades a la paz: «Tened la paz, hermanos. Si queréis atraer a los demás hacia ella, sed los primeros en poseerla y retenerla. Arda en vosotros lo que poseéis para encender a los demás» (Sermón 357, 3).

Asi exhorta el Papa a toda la humanidad a abrazar la paz: “Ya sea que tengamos el don de la fe, o que nos parezca que no lo tenemos, queridos hermanos y hermanas, ¡abrámonos a la paz! Acojámosla y reconozcámosla, en vez de considerarla lejana e imposible. Antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino”.

El Papa León XIV en su mensaje hace también referencia a la paz desarmada del Señor: “Envaina tu espada» (Jn 18,11; cf. Mt 26,52). Y reitera que «desarmada fue su lucha, dentro de circunstancias históricas, políticas y sociales precisas. Los cristianos, juntos, deben hacerse proféticamente testigos de esta novedad, recordando las tragedias de las que tantas veces se han hecho cómplices”.

“Cuando tratamos la paz como un ideal lejano, terminamos por no considerar escandaloso que se le niegue, e incluso que se haga la guerra para alcanzarla”, indica

“No es casual -dice el Santo Padre- que los repetidos llamamientos a incrementar el gasto militar y las decisiones que esto conlleva sean presentados por muchos gobernantes con la justificación del peligro respecto a los otros. En efecto, la fuerza disuasiva del poder y, en particular, de la disuasión nuclear, encarnan la irracionalidad de una relación entre pueblos basada no en el derecho, la justicia y la confianza, sino en el miedo y en el dominio de la fuerza”.

Y denuncia el aumentó en gasto militares que ocurrió en el 2024 en el mundo: “aumentaron un 9,4% respecto al año anterior, confirmando la tendencia ininterrumpida desde hace diez años y alcanzando la cifra de 2.718 billones de dólares, es decir, el 2,5% del PIB mundial”.

El Papa además recuerda que hace 60 años, el Concilio Vaticano II se concluía con la conciencia de un diálogo urgente entre la Iglesia y el mundo contemporáneo: “Al reiterar el llamamiento de los Padres conciliares y estimando la vía del diálogo como la más eficaz a todos los niveles, constatamos cómo el ulterior avance tecnológico y la aplicación en ámbito militar de las inteligencias artificiales hayan radicalizado la tragedia de los conflictos armados”, dice.

Y denuncia “un proceso de desresponsabilización de los líderes políticos y militares, con motivo del creciente ‘delegar’ a las máquinas decisiones que afectan la vida y la muerte de personas humanas. Es una espiral destructiva, sin precedentes, del humanismo jurídico y filosófico sobre el cual se apoya y desde el que se protege cualquier civilización”.

El pontífce hace un llamado a que “un servicio fundamental que las religiones deben prestar a la humanidad que sufre es vigilar el creciente intento de transformar incluso los pensamientos y las palabras en armas. Las grandes tradiciones espirituales, así como el recto uso de la razón, nos llevan a ir más allá de los lazos de sangre o étnicos, más allá de las fraternidades que sólo reconocen al que es semejante y rechazan al que es diferente”.

“Quienes están llamados a responsabilidades públicas -exhorta el Pontífice- en las sedes más altas y cualificadas, procuren que se examine a fondo la manera de lograr que las relaciones internacionales se ajusten en todo el mundo a un equilibrio más humano, o sea a un equilibrio fundado en la confianza recíproca, la sinceridad en los pactos y el cumplimiento de las condiciones acordadas”.

“Es el camino desarmante de la diplomacia, de la mediación, del derecho internacional, tristemente desmentido por las cada vez más frecuentes violaciones de acuerdos alcanzados con gran esfuerzo, en un contexto que requeriría no la deslegitimación, sino más bien el reforzamiento de las instituciones supranacionales”

Invita el Papa ademas a “motivar y sostener toda iniciativa espiritual, cultural y política que mantenga viva la esperanza, contrarrestando la difusión de actitudes fatalistas”.

Y concluye anhelando que como fruto del Jubileo de la Esperanza que está finalizando, todos se puedan redescubrir como “peregrinos y a comenzar en sí mismos ese desarme del corazón, de la mente y de la vida al que Dios no tardará en responder cumpliendo sus promesas”. (Información Vatican News).