Fotos: Jardín Botánico de Bogotá.
Bogotá cuenta con 175 nuevos árboles y arbustos plantados en avenida José Clestino Mutis o calle 63. En este corredor vial, que cruza la capital de oriente a occidente, fueron plantados especies vegenetales como palma de cera, nogal, yarumo, mano de oso, rama negra, polígala y alcaparro.
José Celestino Mutis fue un médico, botánico, matemático, geógrafo y sacerdote nacido en 1732 en Cádiz, ciudad de España, dejó una huella imborrable en las tierras colombianas. Lideró la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada durante más de dos décadas, un largo viaje que inició en 1783 y donde estudió la flora y fauna de varios sitios boscosos de la región Andina.
Mutis logró clasificar más de 20.000 especies vegetales y 7.000 animales del territorio nacional. También fundó el primer jardín botánico de Colombia en el municipio de Mariquita y el primer observatorio astronómico de América.
La historia nombró a este botánico español, un gran estudioso de la quina, como el pionero científico de la naturaleza y el padre de la medicina en Colombia. Además, fundó la primera cátedra de matemáticas modernas.
El legado del eterno enamorado de la botánica y la astronomía está vivo en varios sitios de la capital del país. Por ejemplo, el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis (JBB), el bosque urbano más biodiverso de la ciudad, lleva su nombre.
Así lo decidió Enrique Pérez Arbeláez, botánico, sacerdote y uno de los pioneros en el periodismo científico en Colombia cuando lo fundó hace 70 años y quien retomó los viajes de Mutis para conformar las colecciones vivas de la entidad.
El Observatorio Astronómico Nacional de Colombia, una obra creada por Mutis en 1803 y que fue el sitio donde se gestó el grito de Independencia, alberga un busto del botánico español y miles de libros con los hallazgos de sus investigaciones.
La calle 63, una avenida de 10,5 kilómetros que recorre zonas de las localidades de Chapinero, Teusaquillo, Barrios Unidos y Engativá, también fue bautizada con el nombre y apellido del director de la Real Expedición Botánica.
El verde manda la parada en varios sitios de este corredor vial que nace en la carrera Séptima y la cual fue extendida recientemente hasta la carrera 122 con un nuevo tramo de 1,35 kilómetros, seis carriles y una ciclorruta.
Su ombligo, ubicado en su paso por las localidades de Barrios Unidos y Engativá, es el más arbolado. Cientos de árboles, de especies como caucho sabanero, palma de cera, cedro y nogal, han sobrevivido al paso del tiempo.
La avenida calle 63 en Bogotá: vía renaturalizada
En septiembre de este año, Cristian Díaz, uno de los tres ingenieros de la Subdirección Técnica Operativa del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis (JBB) que tienen a su cargo el arbolado joven de las principales vías de la ciudad, recorrió la avenida Mutis.
El objetivo de su visita era evidenciar si la calle 63 contaba con zonas aptas para aumentar las coberturas arbóreas. En el separador central y los andenes comprendidos entre las carreras 50 y 70D, encontró un gran potencial de plantación.

“Luego de revisar la presencia de redes de luz, acueducto y gas, determinamos que este tramo de las localidades de Barrios Unidos, Teusaquillo y Engativá podía recibir 175 nuevos árboles y arbustos”, dijo el ingeniero forestal del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis (JBB).
Cristian escogió 11 especies de diferentes portes para renaturalizar la Mutis: chicalá rosado, sietecueros, chicalá amarillo, palma de cera, guayacán de Manizales, mano de oso, cucharo, fucsia arbustiva, polígala, alpararro enano y rama negra.
“La meta de este nuevo proyecto de arborización era aumentar la diversidad de la calle 63. Seleccionamos especies que prestarán diversos servicios ecosistémicos, como brindarles alimento a los polinizadores”.
Durante tres meses, el ingeniero forestal y su cuadrilla de ocho operarios realizaron cinco jornadas de plantación entre las carreras 50 y 70D. Las primeras fueron el 10, 24 y 31 de octubre.

“Las otras dos fueron el 28 de noviembre y el 4 de diciembre. Antes de plantar en cada una de las jornadas, destinamos varios días para hacer el ahoyado, es decir abrir los huecos de un metro cúbico de profundidad”.
Según Cristian, este proceso fue bastante dispendioso debido a la gran cantidad de escombros que hay en el separador y los andenes.
“Un operario se puede demorar hasta dos horas abriendo un solo hueco. Luego, todos los hoyos fueron rellenados con tierra abonada”.

