–La operación militar de EE.UU. en Venezuela, con la consiguiente captura de Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, ha demostrado que Washington tiene «las habilidades cibernéticas necesarias para causar daños graves y ya no guarda silencio sobre su uso».
Así lo advierte Politico en un reportaje donde resalta que tras ese ataque, tanto el presidente de EE.UU., Donald Trump, como su jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, sugirieron que el Pentágono empleó su poder cibernético para dejar sin electricidad varias zonas de la capital y otras ciudades y así abrir paso en la madrugada a las aeronaves que ejecutaron la acción militar.
Para el referido medio, la revelación del uso de la ciberguerra en la incursión contra Venezuela resulta «impresionante», debido a que los líderes estadounidenses «durante mucho tiempo habían mantenido un velo de secreto en torno a sus sofisticadas operaciones cibernéticas».
«Los comentarios de Trump, horas después de la operación militar a gran escala, marcan una de las primeras veces que un presidente estadounidense ha aludido públicamente a los esfuerzos cibernéticos de EE.UU. contra otras naciones, ya que estas operaciones suelen ser altamente clasificadas», agrega Politico.
El medio advierte que esta acción no solo incide en Venezuela, sino que además «sirve como una severa advertencia para los principales enemigos cibernéticos, incluidos Rusia y China, de que EE.UU. tiene las capacidades cibernéticas para infligir daños graves, y no es tímido al usarlos».
«Los responsables políticos se sienten cada vez más cómodos al emplear, y fundamentalmente al reconocer las operaciones cibernéticas como herramientas de política exterior y poder militar», declaró Michael Sulmeyer, exsecretario adjunto de Defensa para política cibernética durante la administración de Joe Biden. «Una cosa es hacerlo; otra muy distinta es decirlo», agregó.
De acuerdo con Politico, aunque la Casa Blanca y el Pentágono no han querido comentar las operaciones digitales, desde el Comando Cibernético de EE.UU. «un portavoz» dijo sentirse «orgulloso de apoyar» la misión.
Por su parte, el medio afirma que el grupo de rastreo de internet NetBlocks reportó una fuerte pérdida de conectividad en Caracas casi al mismo tiempo que los cortes de energía que se produjeron durante el ataque, que incluyó el bombardeo de las estaciones eléctricas estratégicas que distribuyen el servicio a parte de la capital.
Entretanto, un portavoz del Comando Espacial, que no quiso hacer mayores comentarios sobre el incidente, se jactó de que ese cuerpo posee «medios y la disposición para emplearlos con credibilidad en combate que disuaden y contrarrestan a nuestros oponentes». Esto, según Politico, explicaría que los sistemas de defensa de Venezuela sufrieran posibles interrupciones que dificultaron su capacidad de respuesta.
«Estos esfuerzos apuntan a un uso más agresivo de la tecnología militar estadounidense y de la experiencia cibernética en operaciones en el extranjero, un cambio que la administración ha promocionado repetidamente desde el primer mandato de Trump. En 2018 se firmó un memorando clasificado sobre políticas de seguridad nacional, que amplió las facultades del Pentágono para realizar ciberataques ofensivos. Esta política se perfeccionó posteriormente durante la administración Biden», agrega el medio.
De acuerdo con Joshua Steinman, quien se desempeñó como director sénior de ciberseguridad en el Consejo de Seguridad Nacional durante la primera administración Trump, los ataques a Venezuela demuestran que EE.UU. finalmente está en condiciones de usar la ciberseguridad «como herramienta de poder nacional».
«Trabajamos durante los cuatro años de la primera administración para que [el gobierno estadounidense] estuviera en condiciones de usar la ciberseguridad con la rapidez necesaria, y parece que el presidente Trump finalmente lo logró», declaró Steinman a Politico.
Anne Neuberger, exasesora adjunta de seguridad nacional para ciberseguridad y tecnología emergente durante la administración Biden, señaló que «es cada vez más evidente que el ciberconflicto forma parte de las operaciones cinéticas».
Por ello, agregó, el mundo debe «esperar» que «este tipo de operaciones» sean «parte habitual de la planificación y las operaciones militares» de EE.UU., tanto en el presente como «en el futuro».
AVION CLAVE: El EA-18G Growler
EE.UU. utilizó más de 150 aviones para atacar Venezuela, pero uno en particular se encargó de inutilizar el sistema de defensa aéreo del país caribeño, el Boeing EA-18G Growler, según destacó The Wall Street Journal.
Esta aeronave de la Armada de EE.UU. está diseñada para la guerra electrónica, no para atacar personas, su objetivo es interferir o neutralizar radares, como una especie de escolta. Algo que consiguió hace pocos días, lo que permitió al resto de aviones realizar sus bombardeos.
«El Growler constituye el pilar del componente de guerra electrónica del poder aéreo estadounidense y habría localizado los radares venezolanos, los habría bloqueado y habría realizado una tarea similar con las comunicaciones militares», afirmó Thomas Withington, del Royal United Services Institute.
Withington, un experto en guerra electrónica, puntualizó al diario estadounidense que el EA-18G puede inclusive simular múltiples aeronaves en el radar enemigo muestreando su pulso y enviándolo de vuelta, en una táctica de señuelo que oculta la ubicación real.
Además de engañar al enemigo, rompe el seguimiento y degrada el guiado de misiles rivales. Una serie de características que le permitieron a EE.UU. bombardear puntos estratégicos de varias ciudades venezolanas y secuestrar al presidente del país, Nicolás Maduro, y a su esposa Cilia Flores. (Información RT).
