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Defensoría alerta que siguen en franco agravamiento las violencias extremas contra las mujeres y población LGBTIQ en Colombia

–«Desde inicios de 2026, se ha presentado un agravamiento de las violencias extremas contra las mujeres y las personas con orientaciones sexuales e identidades de género no hegemónicas (OSIGNH)», advirtió la Defensora del Pueblo Iris Marín, al divulgar un informe que establece que en los pocos días de este nuevo año al menos 13 hechos de violencia extrema vinculados a feminicidios, transfeminicidios y agresiones de extrema brutalidad y crueldad han sido reportados en diversas regiones del país.

Estos hechos –precisa–evidencian que la violencia se expresa tanto en el ámbito íntimo (pareja/expareja) como en el espacio comunitario y en escenarios asociados al control territorial y la criminalidad organizada; se intensifica mediante mensajes de odio y prejuicio, especialmente contra mujeres trans; y se agrava cuando fallan las garantías institucionales, incluso en contextos donde debería existir protección reforzada.

Con base en el consolidado preliminar, durante la primera semana de 2026, la Defensoría del Pueblo ha tenido conocimiento de 8 feminicidios (2 en Boyacá, 4 en Antioquia, 1 en Valle del Cauca y 1 en Pasto), 2 transfeminicidios (1 en Valle del Cauca y I en Bogotá D.C.), 2 tentativas de feminicidio contra mujeres trans (en Antioquia), además de 3 asesinatos de mujeres en Santander de Quilichao (Cauca) y el asesinato de un hombre gay en Antioquia*.

Entre los hechos conocidos se incluyen:

En Pasto (Nariño), eI asesinato de una mujer en su vivienda, con múltiples lesiones con arma blanca y un objeto contundente.

En Ventaquemada (Boyacá), el asesinato de una mujer de 21 años en zona rural, con agresión mediante arma de fuego, y la captura del presunto responsable.

En Tunja (Boyacá), el hallazgo sin vida de una mujer de 22 años, reportada como desaparecida, en una vivienda del barrio EI Libertador, caso que es presentado públicamente como presunto feminicidio y se encuentra bajo investigación.

En Pradera (Valle del Cauca), el asesinato de una mujer a disparos dentro de un establecimiento nocturno, presuntamente por su pareja.

En Cali (Valle del Cauca), el asesinato de una mujer trans en eI sector del Parque Las Raíces (Vipasa), ocurrido en horas de la madrugada.

En La Ceja (Antioquia), se investiga la muerte de una mujer hallada sin vida junto a su pareja; las primeras hipótesis divulgadas incluyen un posible homicidio y posterior suicidio, y se reportan heridas por arma cortopunzante.

En Anorí (Antioquia), eI presunto feminicidio de una mujer de 25 años, quien habría sido atacada con arma blanca por su pareja; eI caso ha generado indignación pública también por la inacción de testigos que presenciaron la agreslón.

En Engativá (Bogotá D.C.), eI asesinato de Catia, una mujer trans, reportado como una brutal golpiza y un ataque con objeto metálico; la comunidad exige justicia e informó que eI asesinato se dio con sevicia.

En el corregimiento Altavista (Medellín, Antioquia), dos mujeres trans fueron atacadas con aceite caliente y fuego dentro de una estación de Policía; la Fiscalía imputó feminicidio agravado en grado de tentativa.

A esto se suma el asesinato de un hombre gay en zona rural de Ciudad Bolívar (Antioquia), reportado como una agresión con objeto contundente en eI marco de una relación de pareja.

En Santander de Quilichao (Cauca) se registró la primera masacre del año: tres mujeres asesinadas, incluida una víctima atacada con arma de fuego en un establecimiento comercial y otras dos asesinadas durante eI velorio tras la irrupción de hombres armados.

En razón del carácter crítico, acelerado y generalizado de los hechos conocidos durante la primera semana de 2026, con múltiples asesinatos y agresiones extremas en un periodo inusualmente corto, y con patrones que evidencian tanto
violencia en el ámbito íntimo como dinámicas asociadas a control territorial, economías ilegales y estructuras de crimen organizado, la Defensoría del Pueblo hace un llamado urgente para que haya una respuesta extraordinaria, inmediata, coordinada y de máxima prioridad por parte del Estado.

La debida diligencia implica prevenir, proteger y garantizar que ninguna vida sea tratada como prescindible. Reiteramos que cada feminicidio y cada transfeminicidio es prevenible cuando eI Estado actúa con oportunidad, la sociedad deja de tolerar la violencia, y se garantiza la protección real y efectiva de quienes están en riesgo.

Seguiremos fortaleciendo eI trabajo de nuestras Unidades de Género y equipos territoriales para la movilización de acciones y barreras, seguimiento de casos, articulación con autoridades competentes, documentación de patrones y la
exigibilidad de garantías de verdad, justicia, reparación y no repetición, concluye el informe.