–El presidente de EE. UU., Donald Trump, aseguró desde el Air Force One, rumbo a Pekín, que pedirá al presidente chino, Xi Jinping, abrir el país a empresas estadounidenses, en especial a las que le acompañan en el viaje.
«Pediré al presidente Xi, un líder de una distinción extraordinaria, abrir China para que esta gente brillante pueda obrar su magia y contribuir a llevar a la República Popular a un más alto nivel», aseguró Trump en un post en la red Truth Social.
El mandatario dijo que esta petición de abrirse a la inversión de las empresas estadounidenses será su «primerísima petición». «No he escuchado una idea que pueda ser más beneficiosa para nuestros increíbles países», añadió el mandatario.
Trump emprende la primera visita de un presidente estadounidense a China en casi una década, con el objetivo de lograr algunos éxitos económicos y mejorar su popularidad, afectada por la guerra con Irán.
President Donald J. Trump departs Washington D.C. for a historic visit to China! pic.twitter.com/8Qok0Xcqcd
— The White House (@WhiteHouse) May 12, 2026
Trump aprovechó su post para criticar a la prensa por informar de que el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, no había sido invitado por la Casa Blanca para unirse al grupo de más de una docena de altos ejecutivos de la mayores empresas estadounidenses.
Finalmente, Huang, que no estaba en la lista inicial facilitada por fuentes de la Casa Blanca, se sumó a la comitiva que visitará China con Trump en la parada para repostar del Air Force One en Alaska.
«CNBC informó incorrectamente que el Gran Jensen Huang, de Nvidia, no fue invitado a esta increíble reunión de los Más Grandes Empresarios y empresarias del Mundo que orgullosamente van a China», indicó Trump con respecto a la incorporación del consejero delegado de Nvidia, la mayor empresa de EE. UU. en valoración bursátil y el principal fabricante de chips avanzados para inteligencia artificial.
«Jensen está actualmente en el Air Force One y, a no ser que le diga que se vaya, algo altamente improbable, la información de CNBC es incorrecta o como decimos en política: FAKE NEWS», aseveró Trump.
A propósito de la visita de Trump a Pekin, la Embajada de China en Estados Unidos señaló cuatro líneas rojas en las relaciones bilaterales que «no deben ser cuestionadas».
«La cuestión de Taiwán; la democracia y los derechos humanos; las trayectorias y el sistema político; el derecho al desarrollo de China», son los puntos que fueron mencionados por la misión diplomática en su cuenta de X.
Previamente, desde la Cancillería china subrayaron que el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación mutuamente beneficiosa siguen siendo el camino correcto para las dos mayores economías del mundo. Asimismo, enfatizaron que ahora le corresponde a Washington elegir el camino adecuado.
The four red lines in #China–#US relations must not be challenged. #ChinaUSRelations #ChinaDiplomacy pic.twitter.com/4kmNeEWLGH
— Chinese Embassy in US (@ChineseEmbinUS) May 12, 2026
Trump viaja a Pekín, donde protagonizará una visita de estado de tres días, acompañado de Huang y de otros 17 altos cargos de los sectores de la banca, sector agropecuario, de aviación y tecnológico.
La delegación incluye principalmente a directivos de empresas que buscan resolver sus problemas comerciales con China, como Nvidia, que ha tenido dificultades para obtener la autorización regulatoria para vender allí sus potentes chips de inteligencia artificial H200.
Entre estos empresarios está Tim Cook, CEO de Apple, una de las empresas más dependientes de China; Kelly Ortberg, el más alto ejecutivo de Boeing, que podría conseguir compromisos de compra por parte de China; así como Dina Powell, presidenta de Meta, cuya presencia en el mercado chino se ha visto obstaculizada por las restricciones impuestas por Pekín.
La delegación también incluye a Elon Musk, aliado de Trump y el cofundador de Tesla, uno de los fabricantes de vehículos estadounidenses con mayor presencia en China y competidor de gigantes en propulsión eléctrica como la china BYD.
Trump llegará a Pekín el miércoles por la noche, antes de las reuniones con Xi el jueves y el viernes, que incluirán una gran recepción en el Gran Salón del Pueblo, una visita al Templo del Cielo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y un banquete de Estado.
Además del comercio, las conversaciones abarcarán una serie de temas delicados, desde la guerra con Irán hasta la venta de armas estadounidenses a Taiwán, la isla democráticamente gobernada que China reclama.
Se espera que Trump anime a China a convencer a Teherán de llegar a un acuerdo con Washington para poner fin al conflicto, aunque ha declarado que no cree necesitar su ayuda.
China reiteró el miércoles su firme oposición a la venta de armas estadounidenses a Taiwán, y aún no está claro el estado de un paquete de 14.000 millones de dólares que espera la aprobación de Trump. Estados Unidos está obligado por ley a proporcionar a Taiwán los medios para defenderse, a pesar de la falta de relaciones diplomáticas formales.
Mientras Trump se reunía con Huang y Elon Musk a bordo del Air Force One, Bessent celebró su última ronda de negociaciones comerciales con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, en una sala de recepción del aeropuerto de Incheon, en Corea del Sur.
Se espera que China y EE. UU. acuerden foros para apoyar el comercio y la inversión mutuos. Washington está deseoso de vender aviones Boeing, productos agrícolas y energía estadounidenses a China para reducir un déficit comercial que ha irritado a Trump, según han declarado funcionarios estadounidenses.
Pero Trump inicia las negociaciones con una posición considerablemente debilitada. Los tribunales han limitado su capacidad para imponer aranceles a las exportaciones chinas y de otros países a su antojo. Trump ha prometido restablecer esos aranceles utilizando las facultades legales que aún conserva.
Por su parte, Pekín quiere que Estados Unidos flexibilice las restricciones a las exportaciones de equipos para la fabricación de chips y semiconductores avanzados. (Información DW).


