El peso colombiano es la moneda con mejor desempeño de la región frente al dólar
–El dólar perdió poco más del 10 % de su valor frente a otras divisas globales en el último año y medio, y esa debilidad, sumada a los altos precios de las materias primas, se convirtió en un viento de cola para las economías latinoamericanas.
Así lo planteó Citi en la presentación de su Economic Outlook, donde proyectó que el escenario se mantendría durante los próximos 12 a 18 meses, refiere Bloomberg Línea.
«El dólar débil actúa como un viento a favor para nuestras economías, que mantiene a nuestras monedas estables e incluso fortaleciéndose», dijo Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citi.
Según el especialista, este comportamiento de la divisa estadounidense va a mantenerse «por lo menos en el corto y mediano plazo», una cuestión que, combinada con materias primas caras, mejora los términos de intercambio de las economías exportadoras de la región.
Por ese motivo, la proyección es que el peso colombiano, el peso mexicano y el real brasileño se sostengan fuertes, incluso con ruido político y económico de fondo a nivel local.
En lo que va de 2026, el peso colombiano es la moneda con mejor desempeño de la región frente al dólar, con una apreciación de 14,60%, según datos de Bloomberg.
Le siguen el colón costarricense (10,17%), el guaraní paraguayo (8,58%), el peso dominicano (7,44%), el real brasileño (6,95%), el peso mexicano (2,64%) y el quetzal guatemalteco (0,54%). Del otro lado, las que más perdieron valor fueron el peso uruguayo (-3,22%), el peso chileno (-2,80%), el peso argentino (-2,43%), la lempira hondureña (-1,69%) y el sol peruano (-1,13%). (Información RT).
Pero la acelerada apreciación del peso colombiano, con una caída del dólar de $968,32 desde 2025, compromete seriamente la viabilidad de los exportadores nacionales, según lo advirtió Analdex, que agrupa a este sector, por lo que señaló que esta coyuntura macroeconómica impone una severa presión financiera sobre el sector exportador e industrial del país.
De acuerdo con el monitoreo gremial basado en la Tasa Representativa del Mercado (TRM), entre el 1 de enero de 2025 y el 1 de julio de 2026, la tasa pasó de $4.409,15 a $3.440,83 por dólar. Esta caída de $968,32 en la divisa representa una fuerte apreciación del peso colombiano cercana al 22%.
La tendencia se ha mantenido con fuerza en lo corrido de este año. Entre el 1 de enero y el 1 de julio de 2026, la TRM descendió de $3.757,08 a $3.440,83. Esto implica que el dólar ha caído $316,25 frente al peso colombiano en el primer semestre, significando una baja del 8,42%. Incluso, este jueves 2 de julio el dólar alcanzó a estar por debajo de los $3.400.
Esta pérdida de terreno del dólar responde a una combinación de factores externos y locales. A la debilidad internacional del dólar (caída del índice DXY) iniciada el año pasado, se suma el fuerte diferencial de tasas de interés. Mientras la Reserva Federal de EE. UU. mantiene tasas bajas entre 3,50% y 3,75%, el Banco de la República de Colombia las incrementó recientemente al 12% debido a la tendencia ascendente de los indicadores de inflación.
A este panorama se adicionan el impacto de las operaciones de deuda pública, que han provocado un flujo masivo de dólares hacia el país, y la lectura de los mercados a las elecciones presidenciales en las últimas semanas.
El impacto negativo de este entorno cambiario se concentra en productos agrícolas como café, banano, aguacate, frutas exóticas, flores y la acuicultura, entre otros, al igual que en el sector manufacturero.
Analdex advierte que la caída de los ingresos por dólar exportado coincide con una coyuntura de incrementos en los costos de operación. Durante 2026, el sector ha tenido que absorber un incremento de casi 30% en los costos de transporte por cuenta de los fletes nacionales, sumado al encarecimiento de los costos laborales y el alza fletes aéreos internacionales que impacta directamente a los exportadores del agro; a lo anterior se adiciona el riesgo de posibles alzas en las tarifas de energía.
“Hacemos un llamado a las autoridades para ver cómo podemos bajar costos en medio de esta coyuntura. Algo que impide disminuir los fletes es el SICE-TAC, dado que funciona como un piso regulatorio; lo que requerimos es que las eficiencias del transporte realmente se puedan incorporar en la tarifa. El SICE-TAC debe tomarse como un referente técnico de costos para el pago de los fletes, pero no como una barrera o un piso impositivo en la negociación con los transportadores”, aseguró Javier Díaz, presidente de Analdex.
“También es urgente trabajar en una coordinación interinstitucional que agilice los trámites y reduzca los tiempos operativos, porque cada demora se traduce en mayores costos. Creemos, además, que se deben implementar soluciones de fondo en materia energética: la energía está por las nubes y no vemos acciones concretas que nos permitan ser eficientes en este campo”, agregó el líder de los exportadores colombianos.

