La sentida carta del presidente De la Espriella a Viviane Morales al aceptar su renuncia al MinEducación
–“Una situación familiar inesperada que reclama mi presencia y toda mi atención de manera inmediata”, fue la causa de la renuncia irrevocable de Viviane Morales al Ministerio de Educación, a menos de un mes de estar en el cargo, de acuerdo con la carta que le envió al presidente Abelardo de la Espriella.
«Esa circunstancia, Señor presidente, hace imposible cumplir con la dedicación que exige la responsabilidad confiada y
me obliga a presentar renuncia irrevocable al cargo de ministra de educación a partir del próximo siete de septiembre.
Por supuesto, siento una gran nostalgia al dejar de ser parte del extraordinario equipo que bajo su liderazgo empieza a
construir la «Patria Milagro Mi oración los acompañará diariamente», precisó.
En la misiva, Morales destacó que en estas tres semanas que estuvo al frente de la cartera dedicó todas sus fuerzas a la tarea encomendada, que acepté consciente del significado insustituible de la educación en la construcción de la «Patria Milagro «.
La Biblia dice que «El hombre hace planes, pero la palabra final la tiene el Señor’ Hoy comprendo más que nunca la verdad que encierra este proverbio. Como tuve ocasión de comentarle personalmente en días pasados, una situación familiar inesperada reclama mi presencia y toda mi atención de manera inmediata».
El presidente Abelardo de la Espriella le aceptó la renuncia en una sentida carta, cuyo texto transcribimos a continuación:
Bogotá D. C., 2 de septiembre de 2026
Doctora
Viviane Morales Hoyos
Ministra de Educación Nacional
Estimada Viviane, querida amiga:
He recibido tu carta del 31 de agosto de 2026, en la que presentas renuncia irrevocable al cargo de Ministra de Educación Nacional a partir del próximo 7 de septiembre.
Como Presidente de la República, acepto tu dimisión. Lo hago con pesar, pero también con el profundo respeto que merece una decisión tomada desde el amor, la responsabilidad y la integridad que siempre te han caracterizado y que he tenido el privilegio de conocer de primera mano desde hace décadas.
En estas tres semanas de gobierno entregaste toda tu energía, tu experiencia y tus convicciones al servicio de la educación de los colombianos y de la construcción de la Patria Milagro, con el mismo ahínco, lealtad y generosidad con que me acompañaste durante nuestra campaña. Aunque el tiempo haya sido breve, la entrega fue inmensa. Ese compromiso deja huella, y las huellas que se dejan sirviendo con el corazón no las borra el paso del tiempo.
Pero hoy no quiero hablarte solamente como Presidente. Quiero hablarte, sobre todo, como amigo.
Me duele profundamente que una circunstancia familiar inesperada te obligue a cerrar anticipadamente este capítulo. Sé que no ha sido una decisión fácil. También sé que existen momentos en la vida en los que cualquier responsabilidad, por grande y honrosa que sea, debe ceder ante aquello que es verdaderamente irremplazable: la familia, los afectos, la
presencia junto a quienes amamos.
Tú misma acudiste a las Escrituras para encontrar allí las palabras que tantas veces nos ayudan a comprender aquello que humanamente cuesta aceptar. Hay tiempos que no escogemos y caminos que no estaban en nuestros planes. En esos momentos solo queda confiar, sostener a los nuestros y recordar que Dios nunca abandona a quienes ponen su esperanza en Él.
Por eso quiero que sepas que no estás sola. Te acompaño con todo mi afecto, mi solidaridad y mis oraciones. Le pido a Dios que te dé la fortaleza necesaria para afrontar este momento, que lleve paz a tu corazón, que sostenga a tu familia y que muy pronto, cuando mires hacia atrás, puedas comprender también el propósito de este difícil camino.
La educación seguirá siendo un pilar insustituible de este gobierno. El equipo que comenzaste a formar continuará la tarea con la seriedad y el compromiso que imprimiste desde el primer día. Una parte de lo que soñamos para la educación de Colombia llevará siempre tu aporte.
Me dices en tu carta que tu oración nos acompañará. Quiero que tengas la certeza de que la nuestra también te acompañará a ti y a tu familia.
Gracias, Viviane. Gracias por tu lealtad, por tu entrega, por tus convicciones y, especialmente, por una amistad que vale mucho más que cualquier cargo público.
Hoy dejas el Ministerio, pero no dejas esta causa ni esta casa. Aquí permanecerán las puertas abiertas para ti y, más importante aún, permanecerá intacto el afecto de quienes hemos tenido la fortuna de caminar a tu lado.
Ve tranquila a cuidar de los tuyos. Hay momentos en los que servir a la Patria significa entregarlo todo por Colombia, y hay otros en los que la vida nos recuerda que nuestra primera patria también es la familia.
Que Dio e bendiga, te sostenga y te acompañe siempre.
Con profunda gratitud, afecto y un abrazo fraterno,
Abelardo de la Espriella
Presidente de República de Colombia


