Policía Nacional elimina la UNDMO y reactiva el Esmad bajo la nueva Unidad Nacional Antidisturbios

La Policía Nacional de Colombia anunció este viernes la eliminación definitiva de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO) para dar paso a la creación de la nueva Unidad Nacional Antidisturbios (Unadi). La medida, que se implementará en todo el territorio colombiano, busca reorganizar la estructura operativa de la institución y optimizar la respuesta policial ante graves alteraciones de la convivencia ciudadana. Esta decisión estratégica fue adoptada a través de una resolución administrativa que deroga las reformas impulsadas en 2022 durante el gobierno del presidente Gustavo Petro.
La nueva arquitectura institucional, avalada oficialmente mediante la Resolución 03226 expedida esta misma semana, contempla el regreso a la estructura policial del conocido Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad). Según la documentación oficial, la naciente Unidad Nacional Antidisturbios operará como una dependencia fundamental de la Subjefatura Nacional del servicio de policía. Su propósito será brindar apoyo directo a las demás unidades cuando se presenten situaciones complejas de alteración del orden público, tales como presuntos motines, asonadas o disturbios a gran escala.
Para garantizar un despliegue táctico eficiente, la Unadi quedará organizada internamente mediante cuatro componentes operativos fuertemente jerarquizados. El área principal será el Subcomando de la Unidad Nacional Antidisturbios (Sunad), responsable de la supervisión general; de este se desprenderá el Grupo de Seguimiento Operacional (Gusop), que aportará el soporte tecnológico necesario para registrar todos los procedimientos. Adicionalmente, el esquema incluye las Regionales Antidisturbios (Radis) y, finalmente, el Esmad, cuyos integrantes retomarán las labores tácticas de intervención directa en las calles.
A partir de la emisión del documento oficial, las autoridades disponen de un plazo de transición de 90 días para ejecutar todos los ajustes administrativos, presupuestales y logísticos que demanda esta profunda reforma policial. Durante este periodo, la instrucción del mando central es no solo focalizar los esfuerzos en la contención física, sino estructurar alternativas efectivas de mediación para prevenir la escalada violenta en los escenarios de protesta.
Pese a los cambios de denominación y las modificaciones en su estructura interna, las regulaciones sobre el respeto a la protesta pacífica y el protocolo del uso de la fuerza no presentan alteraciones en el papel. De conformidad con lo dispuesto en la normativa vigente, todo uniformado asignado a los escuadrones móviles antidisturbios deberá revalidar y certificarse anualmente en materia de derechos humanos, resolución pacífica de conflictos y uso legítimo, proporcional y estrictamente necesario de la fuerza durante las manifestaciones.
