Internacional

EE. UU. lanza nueva estrategia antidrogas en la que condiciona la cooperación a Colombia a resultados

El Gobierno de los Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, presentó este lunes su nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, un documento de más de 100 páginas que endurece las condiciones de cooperación con Colombia para frenar la crisis de narcóticos. Washington busca desmantelar las redes criminales y reducir los cultivos de cocaína mediante un modelo de «responsabilidad compartida pero verificable», advirtiendo que el apoyo financiero y diplomático dependerá exclusivamente de la entrega de resultados medibles en la lucha contra el narcotráfico.

Este giro radical en la política exterior estadounidense marca el fin de la era de la «contención pasiva» para dar paso a una «ofensiva total» contra las organizaciones transnacionales. La Casa Blanca ha designado formalmente a los principales cárteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras, lo que faculta el uso de herramientas militares y legales de mayor alcance. En este contexto, el presunto estancamiento en la reducción de cultivos ilícitos en territorio colombiano ha puesto a la administración de Gustavo Petro bajo una lupa constante, exigiendo métricas claras en interdicción y destrucción de laboratorios.

La estrategia no solo se centra en la cocaína sudamericana, sino que eleva al fentanilo a la categoría de «arma de destrucción masiva», señalando a China como proveedor de precursores y a México como centro de producción. No obstante, el documento es enfático en que Colombia sigue siendo un eje estructural del problema. La Casa Blanca advierte que utilizará todo su peso diplomático y económico para asegurar que no existan refugios seguros para quienes lucran con el tráfico de drogas, incluyendo el rastreo de supuestos funcionarios corruptos que faciliten estas operaciones.

Finalmente, el plan establece evaluaciones periódicas e indicadores de desempeño que definirán el futuro de la relación bilateral. Mientras que en años anteriores la asistencia se basaba en compromisos políticos y retórica de cooperación histórica, el nuevo enfoque estadounidense prioriza la efectividad operativa. De no cumplirse los objetivos de erradicación y captura de líderes criminales, el país norteamericano deja abierta la puerta a sanciones financieras y una reducción significativa en los programas de ayuda bilateral.

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