Se fue Carlos Gómez, símbolo de la mejor locución colombiana

F ue un gladiador de la vida, un optimista universal, un ganador contra todo, incluso derrotando el cáncer que lo visitó con frecuencia y sacó corriendo en varias oportunidades. En una de esas ocasiones –siendo muy joven- le quitó una pierna. Por eso le decíamos en broma, mientras él reía, que nunca estiraría la pata. Pero, obvio, no era inmortal. Acaba de morirse a los 73 años.

Hace algo más de medio siglo Carlos Gómez Moreno se puso frente a un micrófono de radio (en el Huila) y los oyentes quedaron deslumbrados, fascinados ante “el color” de su voz, como cuando un muchacho que empieza en la música ya canta como un barítono bien formado.

La radio es el escenario de la mente, dice el publicista y gran amigo Germán Puerta, y –en efecto- todos quisieron conocer a ese joven de voz adulta, de una tesitura exquisita, de un timbre sin igual, que se metía en el cerebro y el corazón como un gusanito en una fruta.

Las mujeres se enamoraron. Los hombres lo admiraron. Y Carlos Gómez inició una carrera profesional deslumbrante, encumbrado a los más altos escenarios. Lo llamaban “el Montalbán criollo”, por su tono bajo nasal (con bajos incorporados, decimos en el argot radial), un elogio para un locutor de cualquier época.

En adelante el micrófono dominó su vida. No importó que estudiara y se graduara como Ingeniero Electrónico. Ni que se formara como periodista. Su voz era reclamada para las grandes campañas publicitarias.

Pasó por emisoras de su departamento, y en Bogotá por Súper, Todelar, Unión Radio, Radio Tricolor y se quedó para siempre en Radio Santa Fe, donde identifica la emisora, las noticias y la cultura.

Simultáneamente fue la voz oficial de la televisión estatal, vinculado a la programadora Audiovisuales.

Narrador de noticieros (Teletigre), de cine y documentales de Discovery Channel. Director y realizador de programas de radio de carácter cultural y de entretenimiento.

El Ministerio de Comunicaciones le concedió la medalla al mérito Guillermo Lee Stiles. El Colegio Superior de Telecomunicaciones lo exaltó como uno de “los inolvidables de la radio”. Su pueblo natal, Tarqui y el gobierno del Huila lo han condecorado en varias oportunidades.

Tiene cuatro hijas y seis nietos en dos matrimonios. Su señora, Dorita, y su hija Sofía -también periodista- fueron el motor de su vida. Carlos Gómez deja hermosos recuerdos de gran caballero, magnífico amigo y portento de la locución colombiana.

En Radio Santa Fe, su casa, le celebramos con Blanquita Bernal, Alvaro Rico y otros personajes muy queridos de la emisora bogotana –no hace mucho- sus primeros cincuenta años de radio. Toda clase de simpáticas anécdotas corrieron como un río esa mañana, con su chispa de opita sencillo, recordando los primeros años de la radio colombiana.

Carlos se mantuvo unido a la provincia, a Garzón, a Tarqui, al sur del Huila. Por eso, cuando los males regresaron en tropel regresó al pueblito, donde grababa sus programas, que los oyentes de Radio Santa Fe oíamos todos los domingos en la mañana.

Una voz privilegiada. Un ser humano maravilloso.

12 respuestas a «Se fue Carlos Gómez, símbolo de la mejor locución colombiana»