Las penas del amor nos afectan a todos, pero en mayor medida a los hombres, quienes creen que se lo merecen todo. Fueron educados para ser reyes.
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Fueron educados porque los privilegios les corresponden, la vida les debe. Desde la casa la mamá, le dice el niño va primero ¡el niño, el niño, el niño! Y el niño esta educado para ser rey. Esto explica el por qué las penas les dan duro.
Los hombres no esperan que nada malo les pase en el amor. ¿Cómo así que eso me pasa a mí? ¿Por qué me deja me cambia por otro? ¿Me va dejar… ya no me quiere?. Esto explica todos los extremos de violencia.
A los hombres los coge de sorpresa que no los quieran. Es como si fuera algo natural a la condición del género masculino: A mí me debe querer porque yo soy bueno, o le doy plata o la complazco. Y cuando la mujer le dice no te quiero, entonces eso si es un verdadero trauma. Se le derrumba el mundo.
Cuando una mujer les dice que no, les da rabia, violencia, miedo o depresión, ¿Cómo me hace eso a mí?.
Con respecto al tema de quiénes son más felices en el amor ¿los hombres o las mujeres? yo diría que podrían ser más infelices los hombres, porque les coge de sorpresa, las mujeres de alguna manera, les puede doler mucho, patalean, pero se puede ayudar, lloran pero buscan ayuda o algo. En cambio, los hombres les coge de sorpresa, eso no está en el código. En el computador de ellos no está ese programa, como si lo está en el computador de las mujeres. Por lo general las mujeres están programadas para el desamor, la infidelidad y el abandono. Las mujeres estamos preparados “para el sufrimiento”.
No han oído a la mama, diciendo detrás de un buen hombre hay una gran mujer, detrás, detrás, ni siquiera dicen al lado si no detrás, detrás, claro recogiéndole que detrás no al lado, entonces esa frase que la dicen con orgullo detrás de un gran hombre hay una gran mujer, ¿Por qué detrás? Al lado, porque tiene que ser detrás, allá a la sombra, el brilla y el está a la sombra.