Farc llaman mentiroso a Santos, pero afirman que ponen de lado las desavenencias e insisten en cese bilateral del fuego
–Al iniciar este miércoles el ciclo 38 de negociaciones de paz, los cabecillas de las Farc instalados en La Habana fustigaron al presidente Juan Manuel Santos por el discurso que pronunció en Oslo, Noruega, sobre el proceso de paz pues señalan que estuvo «plagado de distorsiones y de mentiras poco piadosas». Sin embargo, afirman que ponen «de lado las desavenencias», y «a pesar de las incoherencias del discurso y de las acciones gubernamentales que lo que hacen es incendiar al país», se manifiestan «por un acuerdo de cese bilateral del fuego que traiga alivio y nuevas esperanzas a nuestro pueblo».
En el comunicado, sin hacer ninguna mención a la escalada terrorista que vienen ejecutando contra la infraestructura eléctrica, petrolera y de carreteras y en general contra la población civil en el territorio colombiano, los cabecillas de las Farc invitan a Santos «a deponer las contradicciones, hacer un acto de profunda reflexión y a intentar un acuerdo que pare la confrontación inmediatamente, sin seguir esperando que llegue la firma del acuerdo final».
«Cuántos muertos podríamos evitar y cuánta zozobra. Cuánto más podríamos avanzar. Todo es cuestión de voluntad política», reseñan en el escrito, en el cual comienzan diciendo que «de las pocas cosas ciertas expresadas por el Jefe de Estado, en el Fórum de Oslo sobre procesos de paz, esta aquello de que la guerra como mecanismo definitorio en los conflictos de la actualidad, simplemente se ha vuelto obsoleta; que no es posible la victoria militar en guerras asimétricas, y que el proceso de paz con las FARC ofrece una luz de esperanza en un mundo ensombrecido por la guerra».
Sin embargo, advierten que «el mencionado discurso está plagado de distorsiones y de mentiras poco piadosas», pues advierten que «Colombia no es el país de las maravillas bosquejado en Oslo, sino el tercero más desigual del mundo», tras lo cual detallan: » No hay un proceso serio de restitución de tierras; lo que sí es cierto es que han matado alrededor de 90 reclamantes. Por otro lado, el índice Gini es de un 0.87, producto del despojo violento que durante décadas se ha ejecutado contra la población rural. Tal despojo se ha hecho mediante asesinatos y masacres toleradas por el Estado, las cuales ocasionaron el desplazamiento forzado de 6 millones de compatriotas y el robo de 8 millones de hectáreas en el último cuarto de siglo, que ensancharon los latifundios de los potentados. En contraste, hasta agosto del 2014, sólo se habían restituido 29.000 hectáreas a los campesinos».
Desúes señalan que «desafortunadamente en el escenario noruego volvió Santos sobre la ocurrencia de un loco sionista, Yitzak Rabín, para reiterar que seguirá combatiendo el terrorismo como si no existiera un proceso de paz y que persistirá en la búsqueda de la paz como si no existiera el terrorismo», según los cabecillas de las Farc, «pasando por alto que está dialogando en La Habana, a través de sus plenipotenciarios, con un movimiento rebelde que tiene una propuesta viable de país que busca superar la miseria, la desigualdad y la exclusión política».
Dicen que «los puntos de vista del mandatario explicando los acuerdos parciales de La Habana son una sesgada puesta en escena de lo pactado» y citan «por ejemplo, en la interpretación de la política antidrogas se induce a señalar a la insurgencia como la responsable del narcotráfico».
Igualmente, tras obviar «esa incoherente difusión del proceso de paz en Europa» reseñan que «muchos organismos internacionales, foros y amigos de la paz de Colombia, entre los que se encuentran representantes de la ONU, CELAC, UNASUR, Unión Europea, entre otros, han levantado sus voces para pedir que pare la guerra», lo mismo que los gobiernos de Cuba y Noruega, como países garantes, que hicieron “un llamado a las partes a que continúen sus esfuerzos para seguir avanzando en la discusión de las cuestiones pendientes, incluyendo la adopción de una acuerdo para el cese bilateral definitivo del fuego y las hostilidades”.
«Las Farc respondemos afirmativamente. Procedamos ya», complementan para concluir que «ponemos de lado las desavenencias, y a pesar de las incoherencias del discurso y de las acciones gubernamentales que lo que hacen es incendiar al país, una vez más nos manifestamos por un acuerdo de cese bilateral del fuego que traiga alivio y nuevas esperanzas a nuestro pueblo».
«Invitamos a deponer las contradicciones, hacer un acto de profunda reflexión y a intentar un acuerdo que pare la confrontación inmediatamente, sin seguir esperando que llegue la firma del acuerdo final», concluyen.
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