–La Policía Nacional a través de la Dijín, desarticuló en en el sur del territorio colombiano dos organizaciones dedicadas al robo de hidrocarburos, mediante la instalación de válvulas sobre la infraestructura del oleoducto trasandino (OTA).
Una de las operaciones se cumplió tras 16 meses de investigación en el municipio de San Andrés de Tumaco, departamento de Nariño, específicamente en los corregimientos de Llorente y La Guayacana, Nariño, donde fueron capturadas 14 personas, incluido el cabecilla de la banda, identificado con el alias de «Nacho».
Mientras tanto, entre las veredas El Tigre, El Placer y Maraveles jurisdicción de los municipios de La Hormiga y Orito, en el departamento de Putumayo, fue neutralizada la banda «San Miguel», también dedicada al apoderamiento de hidrocarburos perforando la misma línea del oleoducto transandino,
En este último operativo fueron capturadas cuatro personas, entre ellas alias «Homero», cabecilla de la organización, quienes al igual que los capturados en Nariño, serán procesados por los presuntos delitos concierto para delinquir y apoderamiento de hidrocarburos, sus derivados, biocombustibles o mezclas que los contengan y otras disposiciones.
Alias «Homero», coordinaba y planeaba actividades encaminadas al apoderamiento de hidrocarburos, mediante la instalación de válvulas ilícitas adheridas al oleoducto San Miguel – Orito (OSO), establecía precios de comercialización del derivado de hidrocarburo (refinado); era el propietario de varias de las válvulas y refinerías ubicadas a la altura del kilómetro 85, lugar donde también tiene varios cultivos de hoja de coca.
Sobre otros integrantes de la organización prófugos de la justicia, pesa Notificación Azul de INTERPOL.
Sobre el modus operandi de estas bandas la Policía indicó que la actividad ilegal consiste en la perforación de la infraestructura del Oleoducto Trasandino (OTA), mediante la utilización de herramientas mecánicas, para conectar llaves que controlan el paso del hidrocarburo y sustraerlo a través de grandes extensiones de manguera que es enterrada para evitar su detección.
El hidrocarburo sustraido es refinado artesanalmente. Para ello, se utilizan canecas metálicas con capacidad para 55 galones cada una, previamente soldadas entre sí dando lugar a un objeto denominado “marciano”, dentro del cual se deposita el hidrocarburo crudo, sometido a altas temperaturas hasta encontrar su punto de ebullición.
Los gases producto de esta actividad son transportados por medio de un tubo galvanizado sumergido entre una fuente hídrica que permite pasar de un estado gaseoso a líquido. El resultado de este proceso es denominado “refinado”.
Finalmente, la sustancia es comercializada y vendida en recipientes plásticos con capacidad para 20 galones (pomas o pimpinas), insumo que es utilizado en laboratorios clandestinos dedicados a la producción de base de coca y clorhidrato de cocaína.