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Veeduría Distrital: 9 de cada 10 mujeres sufren acoso sexual en espacio público de Bogotá

@PaulinaRubioFdz

–La Veeduria Bogota realizó una encuesta sobre acoso callejero en Bogotá y estableció que 83,4% ha experimentado este tipo de violencia en algún momento de su vida. Según el estudio, 8 de cada 10 mujeres (80,4%) han padecido alguna situación de acoso en el sistema troncal de Transmilenio, el 79,0% en la calle, el 46,5% en el SITP, el 38,0% en las obras de construcción, el 37,2% en calles oscuras y solas, el 37% en los puentes peatonales (37%) y el 36,8% en los paraderos.

¿Qué tan seguras se sienten las mujeres en el espacio y transporte público en Bogotá? titula el documento divulgado por el organismo veedor de la capital de la República, en el cual se advierte que aunque el entorno familiar y privado sigue siendo el espacio más peligroso para las mujeres y las niñas, no excluye el hecho de que la violencia contra mujeres y niñas también tiene lugar en las calles.

El estudio, que interrogó a 3.089 mujeres, analiza la violencia de genero que tiene lugar en el espacio público, entendiendose la violencia contra mujeres y niñas aquellas manifestaciones que afecten su integridad física, psicológica o emocional, basadas en estructuras sociales de asimetría de género.

La violencia de género que tiene lugar en el espacio público se expresa a través de conductas sociales que segregan a un grupo dentro de la misma sociedad, en este caso a las mujeres y que, resulta del ejercicio de una violencia simbólica que crea un condicionamiento a este segmento de la población, llevando a la limitación de su movilidad, del goce de la ciudad y sus derechos.

Según la Veeduría Distrital, la violencia basada en género busca el sometimiento de las mujeres en el espacio público, y se configura en el acoso sexual callejero, manifestado a través de distintas expresiones, desde tocamientos, persecuciones, palabras ofensivas de connotación sexual, silbidos y otras, todas ellas evaluadas en el presente documento a través de una encuesta ciudadana.

Advierte que el acoso callejero, un fenómeno que limita los derechos humanos de las mujeres, es un acto anclado a la cultura machista imperante.

Añade que al ser un fenómeno poco estudiado, requiere comprenderse en su dimensión e impacto, por ello, el informe tiene como objetivo evaluar la prevalencia del acoso sexual callejero, determinar cómo afecta la percepción de seguridad de las ciudadanas, y cuáles han sido las acciones adelantadas desde la institucionalidad para combatirlo.

Estos son los principales hallazgos del estudio:

1. En las cifras de comisión de delitos se evidenció una alta prevalencia de violencia contra la mujer en: hurto a personas, lesiones personales y agresiones sexuales.

2. Aproximadamente el 46,0% de los delitos sexuales contra las mujeres en el 2021, habrían tenido lugar en las localidades de Suba, Ciudad Bolívar, Kennedy y Bosa. Sin embargo, se observa una mayor prevalencia per cápita en las localidades del centro de Bogotá: La Candelaria, Santa Fe y Los Mártires.

3. El 52,4% de los hurtos con víctima mujer, se habrían concentrado en las localidades de Engativá, Kennedy, Suba, Chapinero, Usaquén y Bosa.

4. Más de la mitad de casos de lesiones personales en mujeres, se presentaron en Kennedy, Ciudad Bolívar, Bosa, Suba y Engativá.

5. El acoso callejero es un fenómeno que limita los Derechos Humanos de las mujeres y el disfrute de una vida libre de violencia en los diversos espacios y entornos, situación especialmente notoria cuando utilizan el transporte y espacio público. Adicionalmente, es un fenómeno silencioso que impacta su forma de vida, y que está anclado a una cultura machista fuertemente presente en la sociedad colombiana.

6. A la fecha de la publicación de este informe, se evidenció que no existe un indicador de seguridad que permita medir el acoso sexual callejero, es decir, que muestre el comportamiento y/o la dinámica de estos actos, siendo éste un fenómeno que afecta en gran magnitud la habitabilidad y movilidad de las mujeres.

7. Dentro del análisis, no fue posible determinar e identificar las cifras exactas de los incidentes de acoso sexual, debido a que muchos de estos actos no son denunciados a las autoridades, y los pocos casos que lo son, frecuentemente no fueron catalogados como un delito sexual, por no considerarlos como “subjetivamente consumados”.

8. El transporte público se ha convertido en foco de inseguridad, y lugar donde se cometen diversos delitos que afectan de manera diferencial a hombres y mujeres. El impacto en las mujeres es significativo, ya que además de ser víctimas de hurtos, tienen la amenaza de sufrir violencia de género y acoso sexual.

9. Existen pocos estudios en el Distrito Capital sobre el acoso sexual callejero, así como diagnósticos integrales de esta problemática. Situación que conlleva a dificultar el diseño y ejecución de la respuesta institucional frente al fenómeno.

10. La encuesta realizada por la Veeduría Distrital contó con la participación de 3.089 mujeres de la ciudad. Tuvo como resultado hallazgos importantes y una aproximación a la situación de acoso, que si bien por la muestra no garantiza representatividad; resulta ser una herramienta útil para identificar patrones relevantes de las dinámicas del acoso sexual callejero en estos espacios, y las afectaciones de este acto violento en la seguridad de las mujeres en Bogotá.

11. La encuesta revela que el 70,7% de las mujeres encuestadas se sienten inseguras en las calles y el espacio público. A su vez que, el 67,2% perciben inseguridad al movilizarse en el transporte público.

12. El 70,1% de las encuestadas manifestaron sentir miedo a sufrir un ataque sexual en el transporte público.

13. El sistema troncal de Transmilenio es uno de los transportes urbanos en donde las mujeres se sienten más amenazadas, seguido de los paraderos del SITP.

14. Los lugares del espacio público más inseguros para las mujeres son las calles oscuras, los lotes baldíos, zonas con gran cantidad de desechos, puentes peatonales y zonas en construcción.

15. De las 3.089 mujeres encuestadas, el 83,4% ha experimentado una situación de acoso callejero en algún momento de su vida, mientras que 12,4% no lo ha vivido.

16. La encuesta también muestra que, 8 de cada 10 mujeres (80,4%) han padecido alguna situación de acoso en el sistema troncal de Transmilenio, el 79,0% en la calle, el 46,5% en el SITP, el 38,0% en las obras de construcción, el 37,2% en calles oscuras y solas, el 37% en los puentes peatonales (37%) y el 36,8% en los paraderos.

17. En la encuesta las mujeres manifiestan que el principal agresor es un hombre desconocido. Sin embargo, también muestra la participación significativa de mujeres que han sido violentadas sexualmente por policías y operadores de transporte público.

18. El 62,8% de las encuestadas manifestó no conocer dónde denunciar.

Adicionalmente, al indagar si la víctima denunció la situación de acoso, el 89,3% coincidió en no haber denunciado.

Evidenciando así un problema de confianza por parte de las ciudadanas, y confirmando el rezago que existe en las cifras oficiales entorno a los delitos sexuales, situación que dificulta conocer el panorama real de esta problemática.

19. Adicionalmente, la encuesta permitió identificar el desconocimiento sobre las acciones que adelanta la Administración Distrital tanto para la prevención como la erradicación del acoso callejero.

20. Un gran porcentaje de las mujeres que han sido víctimas de acoso callejero terminan alterando su cotidianidad, cambiando rutas, evitando el transporte público, y modificando su forma de vestir, entre otros aspectos.

21. Es congruente afirmar que este fenómeno se concentra en las mujeres jóvenes que trabajan, estudian o realizan las dos actividades al tiempo, dado que pertenecen a la población económicamente activa (PEA), y regularmente se movilizan por la ciudad en horarios que son considerados como horas laborales y/o pico.

22. En el estudio se evidencia un vacío normativo al no existir tipo penal específico en relación con los actos de acoso sexual callejero. Por ende, muchos de estos actos se siguen categorizando como injuria por vía de hecho, lo que constituye una gran barrera para la judicialización y la lucha por la erradicación del acoso.

Principales recomendaciones

1. Se requiere un desarrollo legal punitivo que incorpore a nuestra normatividad el tipo penal de acoso callejero, con la finalidad de que se sancione de manera efectiva, garantizando la protección de los derechos fundamentales a la libertad, la dignidad y la honra de las ciudadanas y los ciudadanos. Con este objetivo se remitirá este informe a la Secretaría General del Congreso de la República y a la Bancada de Mujeres de esa corporación, para que se constituya como insumo en la fijación de la agenda política y legislativa.

2. La institucionalidad distrital debe abordar el acoso callejero como una violación a los Derechos Humanos de las niñas y las mujeres. La importancia de adoptar este discurso radica en que constituye una acción de choque frente a la naturalización de las acciones de acoso, la culpabilización de la víctima frente al hecho y la aceptación cultural de la discriminación basada en género.

3. Se insta a la Administración Distrital para que adelante campañas de sensibilización, que se enfoquen en al menos cuatro puntos básicos: i) discriminación, ii) privilegios, iii) libertad y derechos sexuales y iv) acoso como violencia. Estas campañas deben visibilizar las alarmantes cifras de percepción de inseguridad y promover la sanción social en escenarios como el transporte público.

4. Implementación de la Ruta de Atención frente al acoso callejero. Esta ruta debería tener dos objetivos: el primero, garantizar el acceso a la denuncia y al acompañamiento en estos casos como una medida de protección individual de la víctima, pero también para transmitir confianza en la institucionalidad. El segundo objetivo, consiste en garantizar la seguridad de la víctima de manera inmediata. Esto implica una estrategia de articulación para la reacción frente a hechos que configuren acoso callejero en el transporte público.

En esta estrategia debe participar, la Policía Nacional, los funcionarios de Transmilenio (cuando sea el caso), la Dirección de Derechos Humanos de la Secretaría de Distrital Gobierno (SDG) y la Secretaría Distrital de la Mujer (SDMujer). La ruta debería poder activarse de manera remota a través de una aplicación, enlace o bien informando a un funcionario de Transmilenio o policía

5. Es necesario crear una mesa de seguimiento del acoso callejero en el Distrito que se encargue del monitoreo de los casos y la evaluación permanente de las medidas que se ponga en práctica.

6. Se hace necesario un esfuerzo conjunto entre la Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) y la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia (SDSCJ) para el diseño de un indicador de seguridad que permita el seguimiento, la sistematización y la evaluación de las acciones adelantadas para enfrentar el fenómeno del acoso callejero.

7. Deben desarrollarse competencias específicas de las duplas psicosociales y jurídicas de la SDMujer para atender de manera integral los casos de acoso callejero