Bogotá

Comedor comunitario de Las Cruces ampliará su atención de 250 a 300 cupos

Imagen de personas mayores en el comedor comunitarioFoto: Secretaría de Integración Social

Durante una visita de seguimiento a las unidades operativas, el secretario de Integración Social, Roberto Angulo, anunció la ampliación de cobertura del comedor comunitario de Las Cruces, que pasará de 250 a 300 cupos.

“El comedor comunitario del barrio Las Cruces es un triunfo. Siete de cada diez personas que visitan este comedor vive en un pagadiario, son habitantes de calle o son pobres, según Sisbén. Y lo que funciona, no solo se mantiene, sino que se amplía: aumentamos 50 cupos más, dejando su cobertura en 300 participantes”, señaló Angulo.

El comedor atiende principalmente a personas mayores de 18 años (96 %). De ellas, el 44 % son adultos y el 51 % personas mayores. También participan niños, niñas y adolescentes, que representan el 5 % de los beneficiarios.

Una parte de los participantes reside en pagadiarios (36,8 %) o se encuentra en situación de calle (8 %). El resto corresponde a personas clasificadas en pobreza extrema o moderada según el Sisbén, así como personas con inseguridad alimentaria o sin registro en este sistema.

La localidad de Santa Fe cuenta con siete comedores comunitarios ubicados en Aguas I, Aguas II, Perseverancia, La Concordia, Veracruz, Cruces II, Ramírez y Las Cruces. En conjunto suman 1.950 cupos que contribuyen a fortalecer la seguridad alimentaria de la población.

El comedor de Las Cruces hace parte de la estrategia Bogotá Sin Hambre 2.0, liderada por la Alcaldía Mayor de Bogotá, que busca ampliar el acceso a servicios alimentarios para personas en condiciones de vulnerabilidad social.

Entre los participantes del comedor se encuentran Dioselina Caballero y Juan Carlos Serna, quienes asisten al comedor. Para ellos, el comedor representa un espacio de alimentación y encuentro comunitario que les permite mantener una rutina diaria y compartir con otras personas del sector.

“En principio me resistía a venir al comedor, para mi sorpresa he encontrado gente buena que lo atiende a uno con cariño y afecto, lo que permite que uno pueda comer con agrado y gratitud hacia Dios”, dijo Dioselina.

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