Papa León XIV denuncia la indiferencia ante la guerra: «Nos estamos acostumbrando a la violencia»
–El papa León XIV llamó este domingo a «elegir la paz» y denunció la indiferencia ante las guerras, en su primer mensaje de Pascua, marcado por el conflicto en Medio Oriente. Tras celebrar la Misa de la Pascua de Resurrección, el pontífice convocó una vigilia de oración por la paz que, según dijo, se celebrará el próximo sábado 11 de abril en la Basílica de San Pedro.
Durante su mensaje antes de impartir la bendición «Urbi et Orbi» (a la ciudad y al mundo), el Papa hizo un llamamiento explícito a la conversión del corazón y a la paz inspirada en Cristo. «¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!», exhortó.
El Papa animó asimismo a vivir la Pascua como un tiempo de reconciliación, dejando atrás enfrentamientos y ambiciones personales.
«En este día de fiesta, dejemos a un lado toda voluntad de disputa, de dominio y de poder, e imploremos al Señor que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el mal», aseveró.
Recordó además que la paz cristiana no se limita a la ausencia de violencia armada ni simplemente a “silenciar las armas» sino que «toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros».
En este contexto, el Santo Padre lanzó un firme llamamiento dirigido a los responsables políticos y militares: «¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!».
Desde Timor Oriental hasta España, pasando por Jerusalén y Líbano, los católicos de todo el mundo celebran esta fiesta que conmemora la resurrección de Cristo, empañada por la guerra contra el régimen islámico de Irán.
En el Vaticano, en una plaza de San Pedro adornada con miles de flores y bajo un sol radiante, León XIV celebró la misa de Pascua por primera vez desde su elección en mayo de 2025, en un ambiente festivo, acompañado de trompetas y cantos litúrgicos.
Desde el balcón central de la Basílica Vaticana, León XIV pronunció el tradicional mensaje de Pascua a la Ciudad y al mundo, implorando a Dios «que conceda su paz a un mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia».
Luego, hizo un llamado a la «conversión» a la paz, advirtiendo sobre el riesgo de la indiferencia ante la muerte de miles de personas e invita a todos a participar en un momento de oración en la Basílica Vaticana el próximo sábado 11 de abril.
«Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos», así como a sus «consecuencias económicas y sociales», expresó el sumo pontífice durante su tradicional bendición urbi et orbi (a la ciudad y al mundo).
¡Que quienes empuñan las armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! ¡No una paz forjada por la fuerza, sino por el diálogo! ¡No por el deseo de dominar a los demás, sino por el encuentro!
Desde el mismo balcón donde hace aproximadamente un año se presentó al mundo, haciendo un llamado a una «paz desarmada y que desarme», en esta mañana de Pascua, cuando incluso el cielo despejado y soleado parece celebrar la Resurrección, el Papa León XIV imploró nuevamente la paz, una «conversión» a la paz. No solo acciones, no solo acuerdos o palabras, sino una paz que nace del corazón y florece desde allí.
“La paz que Jesús nos da no es una que simplemente silencia las armas, ¡sino una que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros! ¡Convirtámonos a la paz de Cristo! ¡Hagamos oír el clamor de paz que brota del corazón!”, proclamó el pontífice.
«En este día de fiesta, dejemos a un lado toda voluntad de disputa, de dominio y de poder, e imploremos al Señor que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el mal», aseveró.
Recordó además que la paz cristiana no se limita a la ausencia de violencia armada ni simplemente a “silenciar las armas» sino que «toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros».
En este contexto, el Santo Padre lanzó un firme llamamiento dirigido a los responsables políticos y militares: «¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!».
Tras la bendición Urbi et Orbi, que el Papa imparte dos veces al año —al final de la Semana Santa y en Navidad—, el Pontífice reafirmó su deseo de una paz que no esté «impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo». «No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo», manifestó ante más de 50.000 fieles.
El Papa explicó también el significado de la Pascua, que definió como una «victoria» de la vida sobre la muerte y del amor sobre el odio, al señalar que desde hace siglos «la Iglesia canta con júbilo el acontecimiento que es el origen y el fundamento de su fe».
«La fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta»
«Esta fuerza, este poder, es Dios mismo, Amor que crea y engendra, Amor fiel hasta el final, Amor que perdona y redime», afirmó.
Asimismo, subrayó que «la fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta». La comparó «a la de un grano de trigo que, al marchitarse en la tierra, crece, se abre paso entre los terrones, brota y se convierte en una espiga dorada», y la relacionó con el corazón humano que, herido por una ofensa, «rechaza el instinto de venganza y, lleno de bondad, reza por quien le ha ofendido».
Jesús —remarcó— «recorrió hasta el final el camino del diálogo, no sólo con las palabras, sino con los hechos: para encontrarnos a nosotros, los perdidos, se hizo carne; para liberarnos a nosotros, los esclavos, se hizo esclavo; para darnos vida a nosotros, los mortales, se dejó morir a manos de sus verdugos en la cruz».
Ante la Resurrección de Cristo, que el Papa definió como «el comienzo de la nueva humanidad», León XIV describió las distintas actitudes posibles ante el sepulcro vacío. «Podemos llenarnos de esperanza y asombro, como los discípulos, o de miedo, como los guardias y los fariseos, obligados a recurrir a la mentira y al engaño para no reconocer que aquel que había sido condenado verdaderamente ha resucitado», afirmó.
«Todos tenemos miedo a la muerte y, por miedo, volteamos hacia otro lado, preferimos no mirar. ¡No podemos seguir siendo indiferentes! ¡No podemos resignarnos al mal!», advirtió.
Por último, citó a san Agustín, quien enseña en uno de sus sermones: «Si el morir te causa espanto, ama la resurrección». Y animó a los fieles a amar la Resurrección, «que nos recuerda que el mal no tiene la última palabra, porque ha sido vencido por el Resucitado».
Con esta bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo), León XIV concluyó su primera Semana Santa como Papa. En 2025, este acto significó la última aparición del Papa Francisco, un día antes de su muerte el 21 de abril. (Información DW-Aciprensa).
