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DANE: Percepción de la pobreza entre los hogares colombianos cayó a 31,2% en cabeceras urbanas; en zonas rurales se situó en 60,1%

–(Imagen ilustrativa ICBF). La Encuesta Nacional de Calidad de Vida, ECV, realizada por el DANE el año pasado indagó a los jefes/as de hogar o sus cónyuges acerca de su pobreza, esto es, si se consideran, o no, pobres, y de la seguridad de su entorno, así como la satisfacción de los individuos de 15 años y más con su vida en general y con dimensiones particulares.

La información obtenida en la ECV al respecto indica que el 37,6% de las cabezas de hogar o sus cónyuges se consideran pobres, nivel que es el más bajo de los últimos años, muy similar al de 2019.

El análisis por grandes dominios geográficos muestra que, aunque en 2025 se redujo la percepción de pobreza tanto en las cabeceras (cayó a 31,2%) como en centros poblados y rural disperso (se situó en 60,1%), la reducción fue más alta en estos últimos. Pese a lo anterior, la pobreza subjetiva sigue siendo casi el doble en centros poblados y rural disperso en comparación con las cabeceras.

El análisis del indicador según el sexo del jefe/a del hogar evidencia que la percepción de pobreza continúa siendo más alta en los hogares con jefatura femenina (39,5%) frente a los que tienen jefatura masculina (35,9%).

En cuanto al comportamiento del indicador frente a 2024, se redujo para los dos tipos de hogar, pero la caída fue levemente mayor en aquellos encabezados por hombres (2,9 puntos porcentuales frente a 2,7 puntos en los hogares con jefa mujer).

Los resultados de la pobreza subjetiva por departamentos revelan que Chocó, Vichada y La Guajira tienen los porcentajes más altos de jefes/as de hogar o cónyuges que se consideran pobres (78,1%, 75,4% y 75,1%, en su orden).

La comparación con los resultados de 2024 (disponible en los anexos) muestra que en Chocó disminuyó la percepción de pobreza, en Vichada permaneció estable y en La Guajira creció.

En cuanto a las menores proporciones de jefes/as de hogar o cónyuges que se consideran pobres, se registran en San Andrés (6,4%), Bogotá (20,4%) y Caldas (20,5%). Cabe señalar que, frente a 2024, esa percepción mejoró en San Andrés y Caldas, pero se deterioró en Bogotá.

En cuanto a la percepción que tienen los jefes/as de hogar o sus cónyuges sobre la seguridad de su barrio, pueblo o vereda, el 80,5% manifestó sentirse seguro/a, nivel similar al obtenido en 2024 (80,4%).

El análisis del indicador por área muestra que en las cabeceras la percepción de seguridad se mantuvo en un nivel semejante al del año anterior (el porcentaje se ubicó en 77,5%), mientras que en centros poblados y rural disperso tuvo una mejoría (al llegar al 90,9%).

La información por departamentos evidencia una percepción de seguridad favorable en la mayoría de ellos, siendo Bogotá y Atlántico los que presentan resultados menos positivos: el 37,4% y el 37,0%, respectivamente, de los jefes/as de hogar o cónyuges se sienten inseguros en su barrio, pueblo o vereda.

En el caso de Bogotá, esa percepción se deterioró frente al año anterior, mientras que en Atlántico mejoró, como se puede observar en los anexos.

Con relación al bienestar subjetivo (examinado a partir de la satisfacción que tienen los individuos con su vida y con dimensiones particulares), la información de la ECV de 2025 muestra que la mayor calificación promedio (en una escala de 0 a 10) se obtiene para la satisfacción de las personas de 15 años y más con su vida en general (8,2).

La siguiente dimensión mejor calificada es la salud (7,9), la seguridad y el tiempo libre (7,6 en los dos casos), el trabajo o actividad desempeñados (7,4) y, por último, el ingreso percibido, entre quienes lo reciben (6,8). Aunque los resultados de 2025 son similares a los del año anterior, se observan ligeras reducciones en la satisfacción que tienen los individuos con su salud, su tiempo libre y el ingreso recibido.

Para el análisis por departamentos, se seleccionó la dimensión del trabajo o actividad realizados.

Al respecto se encontró que las personas que se sienten más satisfechas con esa dimensión son las que viven en San Andrés (calificación promedio de 8,3), seguidas de quienes residen en Santander y Arauca (8,2, en promedio). Por el contrario, la menor satisfacción con el trabajo o actividad que desempeñan la tienen los habitantes de Chocó (calificación de 6,3 en promedio), seguidos por quienes habitan en Nariño (6,4), Cauca (6,5) y Vichada (6,7).

LA SALUD

De acuerdo con la ECV, el 97,2% de la población del país estaba afiliada al Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) en 2025, lo que representa un aumento de 0,7 puntos porcentuales frente al año anterior.

La distribución de la afiliación por régimen (contributivo o subsidiado) se mantuvo prácticamente igual a la de 2024.

El indicador de afiliación al SGSSS por sexo muestra un crecimiento en 2025 ligeramente mayor entre los hombres, sin cambios significativos en la distribución por régimen frente a 2024.

Al igual que en el año anterior, los niveles declarados de afiliación al SGSSS por departamentos son elevados (en todos los casos superan el 92,0%). Sin embargo, persisten las diferencias en términos de su distribución por tipo de régimen. Bogotá volvió a registrar el mayor peso de población cubierta por el esquema contributivo (73,4%), seguido por San Andrés y Cundinamarca (con 66,7% y 62,1%, en su orden). Por el contrario, en departamentos como Vichada, Guainía,
Chocó, La Guajira y Vaupés, entre otros, la gran mayoría de la población afiliada a salud accede al sistema subsidiado.

Con respecto a la percepción sobre la calidad del servicio de la EPS o de la entidad de seguridad social en salud en la que las personas están afiliadas, los resultados muestran un deterioro en 2025, el más alto de los últimos años.

En efecto, como se observa en el gráfico 14, aunque la mayoría de los afiliados a nivel nacional (el 81,9%) considera que esa calidad es buena o muy buena, el porcentaje de quienes la califican de manera positiva se redujo 2,9 puntos porcentuales frente a 2024. El análisis por área muestra que la percepción desmejoró en mayor grado en centros poblados y rural disperso (reducción de 5,0 puntos porcentuales en la opinión favorable).

El análisis por departamentos muestra que, aunque en Bogotá y en otros 17 departamentos del país el porcentaje de personas que califica como buena o muy buena la calidad del servicio de la entidad de salud donde están afiliadas supera el 80,0%, en siete de ellos esa proporción es inferior al 70,0%. Los departamentos con las calificaciones menos favorables son Nariño, Vichada y Putumayo.

Las comparaciones con los resultados de 2024 (disponibles en la serie publicada junto con este boletín) revelan que en la mayoría de los departamentos se deterioró la percepción de la calidad del servicio de las entidades de salud en 2005.

Atención integral a niños y niñas menores de 5 años

Los resultados de la ECV acerca del sitio o persona con quien permanecen los menores de 0 a 4 años la mayor parte del tiempo entre semana evidencian que en 2025 volvió a aumentar el porcentaje de quienes asisten a un centro de cuidado o establecimiento educativo (hogares comunitarios, jardines, centros de desarrollo infantil, otra modalidad de cuidado diario del ICBF4 o colegios).

En efecto, la proporción de esos menores sobre el total pasó de 38,7% en 2024 a 42,0% en 2026. Ese crecimiento se contrarresta principalmente con la reducción (en 1,9 puntos porcentuales) del porcentaje de menores que son cuidados por su madre o madre en la casa.

El análisis por sexo de la asistencia de menores de 0 a 4 años a centros de cuidado o establecimientos educativos muestra que la brecha al respecto (a favor de los niños frente a las niñas) aumentó en 2025 en razón del mayor crecimiento del indicador entre los menores varones (4,8 puntos porcentuales) en comparación con las niñas (1,6 puntos porcentuales).

A partir de la información por departamentos se observa que los porcentajes más altos de menores de 0 a 4 años que asisten a establecimientos de cuidado o centros educativos se presentan en Atlántico (61,6%) y La Guajira (59,9%), mientras que el más bajo (solo 2,7%) se registra en Vichada.

En este último caso, la mayoría de los/las menores (el 90,1%) permanece la mayor parte del tiempo al cuidado de su padre o madre en la casa. Las razones que explican en mayor medida la baja asistencia de menores a un centro de cuidado o establecimiento educativo en Vichada son, en su orden, la consideración de que el niño/a no está todavía en edad de asistir, la falta de institución cercana y el hecho de que sus padres prefieran que el menor aun no asista.

Ficha metodológica de la encuesta

Objetivo general

Obtener información que permita analizar y realizar comparaciones de las condiciones socioeconómicas de los hogares que habitan en el país, las cuales posibiliten hacer seguimiento a las variables necesarias para el diseño e implementación de políticas públicas.

Tipo de investigación
Encuesta por muestreo
Diseño muestral

Muestreo probabilístico, estratificado, de conglomerados y polietápico.

Cobertura y desagregación geográfica

La ECV de 2025 tuvo cobertura nacional y permite las siguientes desagregaciones:

• Total nacional y áreas (cabecera – centros poblados y rural disperso)
• Regiones y áreas (cabecera – centros poblados y rural disperso)
• Departamentos y áreas (cabecera – centros poblados y rural disperso)

Tamaño de la muestra

87.060 hogares con encuestas completas.

Unidades estadísticas

• Unidades de observación y análisis: viviendas, hogares y personas.
• Unidades de muestreo: segmento o conglomerado, conformado en promedio por 10 hogares.

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