Banco de la República advierte señales de desaceleración en la economía colombiana para el inicio de 2026
El Banco de la República, a través de sus recientes análisis técnicos y minutas de la Junta Directiva, advirtió este sábado sobre una marcada desaceleración en el ritmo de crecimiento de la economía colombiana durante el primer trimestre del año. Esta tendencia se atribuye principalmente a la persistencia de altas tasas de interés (actualmente en 11,25%) y a una inflación que se resiste a bajar, factores que han frenado el consumo de los hogares y la inversión privada en todo el territorio nacional.
Un panorama de cautela macroeconómica
El equipo técnico del Emisor ha ajustado sus proyecciones de crecimiento, señalando que indicadores clave como el Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) y el PMI de manufacturas muestran un comportamiento plano o negativo en varios sectores. La autoridad monetaria enfatizó que, aunque se esperaba una reactivación tras el cierre de 2025, las condiciones financieras restrictivas —necesarias para controlar el costo de vida— están pasando factura al dinamismo productivo.
La Junta Directiva, que recientemente optó por un incremento de 100 puntos básicos en la tasa de intervención, sostiene que la prioridad sigue siendo la estabilidad de precios. No obstante, gremios y analistas han expresado su preocupación por el riesgo de un estancamiento prolongado si no se dinamiza la ejecución de gasto público y se incentiva la confianza empresarial.
Factores externos y fiscales bajo la lupa
Además de las variables internas, el Banco de la República identifica riesgos externos provenientes de la volatilidad en los mercados internacionales y un dólar con presiones de depreciación sobre el peso colombiano. A esto se suma la advertencia de entidades como el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), que sugiere la necesidad de ajustes estructurales para mantener la sostenibilidad de la deuda pública frente a un recaudo que podría verse afectado por el menor crecimiento.
Por el momento, el Emisor mantendrá una postura de vigilancia estricta, condicionando futuros movimientos en las tasas de interés a la evolución de la inflación básica y la respuesta de la demanda interna ante este enfriamiento económico.