Daniel Quintero agita al sector salud: «Tienen razón en estar nerviosos, yo vine a tomar decisiones»
El exalcalde de Medellín y actual director de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres), Daniel Quintero, generó una fuerte sacudida en el gremio médico y administrativo este lunes tras afirmar que la incertidumbre del sector está justificada debido a los cambios estructurales que planea ejecutar bajo su gestión. Durante una intervención pública, el funcionario subrayó que su llegada a la entidad tiene como objetivo principal transformar el flujo de recursos y ejercer un control más estricto sobre los pagos a las EPS e IPS, lo que ha despertado una ola de inquietud entre los actores tradicionales del sistema de salud colombiano.
Un giro en la administración de los recursos
Quintero, conocido por su estilo directo y confrontacional, no buscó calmar los ánimos, sino que ratificó que el Gobierno Nacional busca una reforma operativa profunda desde la Adres. Según el funcionario, el nerviosismo del sector obedece a que se terminarán ciertas dinámicas de manejo de fondos que, a su juicio, no han sido eficientes ni transparentes.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta tensión, donde las aseguradoras y clínicas han reportado crisis financieras y retrasos en los pagos. Sin embargo, Quintero enfatizó que su prioridad es garantizar que el dinero llegue directamente a la prestación del servicio, eliminando intermediaciones que considera innecesarias o sospechosas de irregularidades.
Reacciones y vigilancia institucional
Aunque el director de la Adres defiende estas medidas como una «limpieza» del sistema, diversos sectores han advertido sobre los riesgos de una parálisis administrativa si las decisiones se toman sin el debido consenso técnico. Ante estas acusaciones de autoritarismo o posibles fallas en el debido proceso, es fundamental recordar que cualquier señalamiento sobre irregularidades previas en el manejo de fondos por parte de privados debe ser validado por los organismos de control correspondientes, manteniendo siempre el respeto a la presunción de inocencia de los directivos de las entidades señaladas.
