Nacional Política

La Asamblea Nacional Constituyente no será un amenaza para nadie; no derogará ni cambiará la constitución de 1991: Petro

–Una nueva defensa de su proyecto de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, hizo el presidente Gustavo Petro, advirtiendo que no será un amenaza para nadie, sino para garantizar los derechos que ya ordenó la constitución de 1991.

«No derogará ni cambiará la constitución de 1991, solo añadirá dos capítulos más, el de los actos legislativos que no ha hecho el congreso en 34 años de vida de la Constitución: los de las garantías reales, cotidianas y de vigencia inmediata de los derechos a la salud, a la educación , al trabajo digno, a la pensión, a servicios públicos pagaderos según sus costos, el derecho al agua potable y la nutrición correcta, precisó el mandatario en una nota en X.

Añadió que la Asamblea Nacional «no será una guerra sino un espacio para el acuerdo nacional que nos permita convivir en paz y nos permita el progreso de Colombia y abrir las oportunidades de vivir bien a todo el pueblo de Colombia».

El jefe del Estado sustentó una vez más que «es legítimo que el pueblo, y será el pueblo si firma, el que solicité al Congreso la convocatoria de una asamblea Nacional Constituyente», subrayando, además, que «se mantendrá por fuera de los cambios la composición del Congreso que eligió el pueblo y la actual corte constitucional».

El presidente Gustavo Petro explicó las razones por las cuales está convencido de que la Asamblea Nacional Constituyente se requiere actualmente en el país.

«Porque las fuerzas cavernarias presentes en las instituciones constituidas bloquearon la reformas que garantizaban los derechos de las personas y que ordenaba como derechos fundamentales individuales y sociales la Constitución de 1991», afirmó.

Destacó que se trata de «fuerzas cavernarias» que «están metidas hasta los túetanos en la corrupción y venden fallos judiciales, votaciones en la ley o expiden contratos públicos en beneficio de los grupos de especuladores poderosos, incluidos narcos, para impedir un estado social de derecho que ordena la constitución de 1991 y mantener un sistema de privilegios privados vistos como derechos hereditarios que nos hacen una de las sociedad con menos oportunidades para la mayoría de la gente».

«En mi gobierno–prosiguió el mandatario– reuní personalmente a los empresarios más poderosos del país y les propuse un acuerdo por el trabajo, el progreso y la vida, pero creyeron que un acuerdo era que el gobierno traicionara el programa por el que fue elegido por el pueblo y se arrodillara a sus propios programas en favor de ellos mismos, los ministros representantes de estás personas en mi gobierno, traicionaron el programa y tuvieron que salir para hacer oposición.

Explicó que el acuerdo nacional que busca «no es hacer más de lo mismo que no sirve, es para transformar a Colombia por la senda de la justicia social, la democracia y el bienestar general» y puntualizó:

«Ya les demostré que aplicar derechos no acaba el empleo ni decrece el país ni estalla la inflación ni se empobrecen los ricos, les demostré que en un gobierno progresista se enriquecen los ricos, pero proporcionalmente más los pobres.
Así que el pueblo decidirá con sus firmas si solicita la convocatoria a una asamblea nacional constituyente con estos propósitos», concluyó.

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