Nacional

Las Farc se siguen moviendo en Ecuador

farc-1–Bajo el titulo “Las FARC se ‘mueven’ en Ecuador”, el diario La Hora de Quito informó este lunes sobre las actividades de ese grupo subversivo en territorio ecuatoriano.

“Cuando ingresan en territorio ecuatoriano, por la zona de la provincia fronteriza de Sucumbíos (noreste), los insurgentes se dispersan, ocultan las armas, se visten como campesinos e instalan campamentos donde descansan del acoso militar por un máximo de 48 horas”, señala el reporte hecho por la agencia de prensa AFP desde Yanamaru.

El texto del informe es el siguiente:

El ruido ahogado de motosierras o motores acuáticos se oye en la selva y alerta a los rebeldes colombianos de que el Ejército de Ecuador está muy cerca, y para los soldados es una señal de que la guerra de guerrillas está cambiando e involucrando más a los civiles.

Desde hace un año las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -el grupo alzado en armas más antiguo del continente-, se mueven distinto por la frontera selvática de 424 km (del total de 700 km que divide a los dos países), a la altura de los amazónicos ríos San Miguel y Putumayo, según los militares.

LOS REBELDES SE MUEVEN

Cuando ingresan en territorio ecuatoriano, por la zona de la provincia fronteriza de Sucumbíos (noreste), los insurgentes se dispersan, ocultan las armas, se visten como campesinos e instalan campamentos donde descansan del acoso militar por un máximo de 48 horas.

«Hemos determinado que ya no se aferran al terreno. Ahora su estrategia es de movilidad, de constante cambio de bases y para ello han establecido corredores a lo largo de la frontera. Son unas fuerzas muy móviles, situación que no se veía hace unos dos años», dijo el general Ernesto González, comandante del Ejército.

LOS MOTORES AVISAN

La mayoría de las bases detectadas en Ecuador están relativamente cerca de las riberas de los ríos. Para el Ejército la ubicación de esas personas no es casual, y puede ser la prueba de que las FARC volvieron a la guerra de guerrillas de sus inicios, cuando emboscaban y huían para confundirse luego entre los civiles.

La sospecha frente a los colombianos se acentúa cuando se comprueba que en la línea fronteriza no existen condiciones para la ganadería o agricultura. ¿A qué se dedican entonces?, se preguntan con insistencia los jefes militares mientras recorren uno de los campamentos destruidos.

«Una de las tácticas de la guerrilla es tener a colaboradores -muchos de ellos bajo amedrentamiento- viviendo cerca del río. Cuando llegan las tropas estas personas prenden sus motosierras y las hacen sonar casi hasta fundirlas», dijo el capitán Marlon Luna, experto en contrainsurgencia.

El sonido va pasando hasta llegar a la profundidad de la selva donde descansan los rebeldes. «De igual forma ocurre con las embarcaciones. Apenas asoman los helicópteros militares empiezan a sonar los ruidos de los motores», comentó el oficial.

CON DOS ENEMIGOS

Hacia finales de los 90 las FARC tenían entre 17 mil y 20 mil miembros y contaban con una gran capacidad de fuego que, según expertos militares, les permitía pasar de una guerra de guerrillas a la de movimientos, es decir, de conquista de territorios.

«Pero es evidente que han sido golpeadas y disminuido su capacidad bélica, y ahora están en una guerra de guerrillas. Eluden el combate porque están en desventaja. Tienen un enemigo en Colombia y otro en Ecuador», señaló el general.

En su opinión, en ese tipo de estrategia la mayor ventaja, junto con la del conocimiento del terreno, es la de confundirse con la población civil. «Para la guerrilla la población es como el agua para el pez», anotó González.

REBELDES VS REBELDES

Conforme los rebeldes perfeccionan sus tácticas el Ejército hace lo propio.
En una de las escuelas de entrenamiento militar los soldados simulan ser guerrilleros.

Vestidos como tal, con barbas pintadas y brazaletes de las FARC, vociferan consignas rebeldes tratando de mostrar como piensa su enemigo.

«La doctrina dice (que) para (derrotar a) un guerrillero (se necesita) otro guerrillero. Es la única forma de derrotarlos», afirma el general González mientras sus hombres terminan la parodia con un grito sostenido: «Nuestra misión: acabar con la guerrilla y surcar el Amazonas».

CIFRA

80.000 colombianos refugiados o en busca de trabajo habitan en las riberas de los ríos ecuatorianos en la frontera.

REFUERZOS EN LA FRONTERA

–El Ejército ecuatoriano seguirá atentamente la evolución del conflicto colombiano ante el anunciado envío de refuerzos militares por parte de Colombia a la frontera común, que puede derivar en un éxodo de pobladores, dijo este lunes su comandante, general Ernesto González.

«Esto nos obliga a estar muy atentos, a seguir manteniendo nuestro esfuerzo -no digo que a redoblarlo porque eso ya lo estamos haciendo-, pero sí a estar muy atentos y ver cómo va evolucionando el conflicto», afirmó el oficial a radio Quito.

Colombia anunció en días pasados la creación de una fuerza de élite para reforzar la vigilancia en la frontera con Ecuador, en un intento por restablecer las relaciones diplomáticas, rotas desde hace casi un año a causa de un ataque militar colombiano en territorio ecuatoriano contra las FARC.

El plan implicaría el envío de unos 27.000 militares a la zona, según el ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos.

Al momento Ecuador mantiene unos 11.000 militares en puestos fijos de vigilancia a lo largo de los 700 km de frontera, por donde operan comandos rebeldes, paramilitares y traficantes de drogas y armas.

Según el general González, la estrategia anunciada por Bogotá podría tardar hasta seis meses en concretarse y su incidencia en el conflicto dependerá «de la actitud que tomen las Fuerzas Armadas de Colombia».

En ese sentido, estimó que el aumento de la vigilancia podría «animar a los colombianos» que viven del lado ecuatoriano de la frontera a regresar a su país o, por el contrario, generar un éxodo masivo hacia Ecuador en caso de que sientan la presión de las tropas.

González recorrió el fin de la semana un sector de la zona limítrofe, donde según inteligencia militar viven unos 80.000 colombianos que pueden hacer parte de las redes de inteligencia de la guerrilla.