Crisis en Bogotá: Navarro Wolf afirma que como le pasó a él, deben salir los que no sirven

El ex secretario distrital de gobierno Antonio Navarro Wolf consideró normal la decisión del alcalde Gustavo Petro de pedir la renuncia protocolaria a sus colaboradores inmediatos, pues advirtió que es un mecanismo que se utiliza para salir de aquellos que no sirven o no cumplen las expectativas.
En diálogo con Radio Santa Fe, precisamente, Navarro Wolf admitió que ese fue el motivo por el cual salió de la secretaria de gobierno en marzo pasado, apenas a 3 meses de haberse posesionado.
«Porque no servía. Esa es la realidad», precisó Navarro Wolf.
Advirtió que ahora que Petro ya conoció el trabajo de sus colaboradores y establecio quién sirve y quién no, quiere hacer cambios para tener un gabinete con capacidad ejecutiva con el fin de cumplir las metas del plan de desarrollo que le aprobó el concejo capitalino y por eso pidió renuncias.
Navarro Wolf advirtió que ese fue el sentido de un Twitter en el cual, a propósito de la renuncia protocolaria de los secretarios del despacho, escribió:
“Nadie conoce suficientemente una persona hasta que no trabaja con ella”.
Navarro declaró en Radio Santa Fe que efectivamente “uno no sabe quién es quién hasta que no trabaja con ellos”.
En su concepto, el alcalde Petro no va a cambiar a todos los secretarios sino a aquellos que no se acomodan a su administración o no han están rindiendo como lo esperaba.
Navarro Wolf no descartó que Petro reestructure su gabinete teniendo en cuenta eventuales acuerdos con los concejales, tras la aprobación del Plan de Desarrollo, lo que, dijo, no significa repartición de puestos o del presupuesto con los concejales.
Advirtió que como en toda democracia, aunque existe la separación de poderes, estos se necesitan mutuamente y en el caso del ejecutivo y el legislativo, muchas veces gobiernan juntos.
Añadió que para la gobernabilidad y cumplir las metas, es necesario tener mayorías en el Concejo, lo que implica acuerdos con las bancadas.
Dijo, sin embargo, que estos acuerdos se deben hacer de frente y no “por debajo de la mesa”, ni con base en una repartición de puestos «a la guachapanda”.

