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Destruir arsenal químico costará US$1.000 millones y llevará un año, afirma presidente sirio

bashar_al-assad–El presidente de Siria, Bashar al Assad, se comprometió hoy a entregar y destruir las armas químicas en manos de su Gobierno, pero advirtió que será una operación «muy complicada» que podría costar 1.000 millones de dólares y durar por lo menos un año.

Al mismo tiempo volvió a negar que su gobierno sea el responsable del ataque químico perpetrado en Damasco, que mató a cientos de personas y envió un mensaje al presidente estadounidense, Barack Obama, exhortándolo a escuchar la opinión de su pueblo y dejar de amenazar a Siria con un ataque militar, tras señalar que su país no vive una guerra civil, sino un asedio de militantes de Al Qaeda.

En una entrevista concedida a la cadena estadounidense Fox, el mandatario sirio se refirió al arsenal químico y señalo:

«Nosotros no tenemos ningún problema (con cumplir el acuerdo). Lo único que tenemos que hacer es dar información (sobre nuestro arsenal químico) y permitir el acceso a nuestras instalaciones. Lo podemos hacer mañana mismo. El problema es cuánto se tardará en destruirlo. No es una cuestión de voluntad, es una cuestión técnica».

Interrogado sobre las distintas fases del proceso de desarme químico, en primer lugar se comprometió a entregar las armas químicas de Siria «a cualquier país que esté dispuesto a correr el riesgo de destruirlas», incluido Estados Unidos.

«No tenemos condiciones. Si la administración estadounidense está dispuesta a pagar el dinero y a asumir la responsabilidad de llevarse materiales tóxicos ¿Por qué no? Pero, por supuesto, en cooperación con Naciones Unidas», subrayó.

Además, desmintió que haya un acuerdo secreto con Rusia para que garantice la seguridad de Siria a cambio de que se deshaga de sus armas químicas.

«No lo necesitan», dijo y complementó: «El papel ruso en ha sido muy eficiente. No se trata solo de guerra, sino de política».

AMENAZAS DE EEUU

Al Assad aclaró también que su Gobierno ha accedido a entregar y destruir sus armas químicas «no por las amenazas» de Estados Unidos, «porque Siria nunca obedece a amenazas», sino por sus «propias necesidades y convicciones».

A este respecto, recordó que Siria propuso hace diez años al Consejo de Seguridad crear una zona libre de armas de destrucción masiva en Oriente Próximo «porque es una región muy volátil, siempre al borde de la guerra y la anarquía», y Estados Unidos se opuso.

«Ha habido un malentendido sobre que hemos llegado a un acuerdo por los estadounidenses. En realidad, si volvemos a antes de la propuesta rusa, no se trataba de entregar el arsenal químico, sino de atacar Siria para que no se volviera a usar», señaló.

ATAQUE QUÍMICO

Por otro lado, insistió que su Gobierno no es el responsable del ataque perpetrado el pasado 21 de agosto con gas sarín sobre los suburbios del este de Damasco, que dejó cientos de muertos y miles de heridos, de acuerdo con activistas y opositores.

Al efecto explicó: «Objetivamente, no es posible. Primero: no puedes usar gas sarín junto a tus tropas. Segundo: no usas armas de destrucción masiva cuando están avanzando, cuando no estás siendo derrotado. Tercero: si no las usamos el años pasado, cuando teníamos problemas mayores, por qué íbamos a hacerlo ahora que toda la situación nos es favorable».

Al Assad se negó a referirse en detalle al informe publicado el pasado lunes por el grupo de expertos de Naciones Unidas, según el cual hubo un ataque químico a «gran escala» en el que se usó gas sarín de alta calidad y cohetes tierra-tierra lanzados desde posiciones ‘assadistas’.

«No se trata de que yo esté de acuerdo o no con este informe, es que tenemos que esperar hasta tener las evidencias», expresó. Además indicó que todavía no ha tenido tiempo para analizar el texto en detalle ni para reunirse con los inspectores de la ONU.

No obstante, rebatió uno por uno los puntos del informe, indicando que «cualquiera puede tener gas sarín porque cualquiera puede fabricarlo en su casa», y añadió que tiene «evidencias» de que los rebeldes lo han usado, y que, «según los satélites rusos, los cohetes (utilizados en el ataque de Damasco) fueron lanzados desde otra zona».

Expresó que, tal y como apuntó el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, el uso de armas químicas, además de «despreciable», es un crimen de guerra. «Por supuesto, es algo evidente», sostuvo.

«UN NUEVO TIPO DE GUERRA»

De otro lado, Al Assad negó que en Siria haya una guerra civil, pues advirtió que «para que haya una guerra civil tendría que haber líneas claras –geográficas, sociales, sectarias– y no las hay. Lo que tenemos son combatientes de unas 80 nacionalidades apoyados por otros países».

Además advirtió sobre la infiltración terrorista en su territorio. «No tenemos números exactos, pero sabemos que hay decenas de miles de ‘yihadistas’ en territorio sirio y que en un 80 por ciento son de Al Qaeda y sus aliados», señaló.

En este punto subrayó que la desaparición del Estado secular «llevará a la desintegración de Siria». «Un Estado secular significa tratar a los ciudadanos con independencia de su religión o etnia porque somos un país con muchas culturas», precisó.

Interrogado sobre si cree que toda la oposición está integrada por ‘yihadistas’, dijo que no.
«Evidentemente, hay muchos grupos distintos, pero son pequeños, se están quedando en minoría, cuando a principios de 2012 los ‘yihadistas’ eran la minoría», respondió.

GINEBRA II

Finalmente hizo alusión a la Conferencia de Ginebra y reafirmó que su Gobierno está dispuesto a buscar una «salida diplomática» a la guerra, pero subrayó que su continuidad como presidente «debe decidirla el pueblo sirio» en las elecciones de 2014.

«Nosotros siempre hemos apoyado el proceso de Ginebra. El único que pone obstáculos es Estados Unidos por diferentes razones y la principal es que no hay una verdadera oposición siria en el extranjero y lo que salga de Ginebra debe basarse en la voluntad del pueblo sirio», explicó.

No osbtante, aclaró que «cualquier movimiento diplomático sin haber estabilizado Siria expulsando a los terroristas será una mera ilusión». «Después, si hay un plan completo, los sirios se sentarán a la mesa y discutirán sobre el futuro de Siria», aseveró.

Al Assad también dijo que «con o sin Conferencia de Ginebra, nadie –ni amigo ni opositor– tiene nada que decir» sobre quién debe ser presidente. «Es una decisión que corresponde al pueblo sirio a través de las urnas», puntualizó. (Información de Europa Press).