Bogotá

Hasta este 9 de noviembre visite la exposición ´Máquinas para atrapar cometas y meteoritos´ en Planetario

Imagen de personas observando exposición Máquinas para atrapar cometas y meteoritosFoto: Idartes

El Planetario de Bogotá del Instituto Distrital de las Artes – Idartes será el escenario para la exposición Máquinas para Atrapar Cometas y Meteoritos: Electrónica Estelar y Reparación Rudimentaria, ganador de la Beca Plataforma Bogotá – Arte, Ciencia y Tecnología 2024, este proyecto, liderado por Marianna Velasco, explora cómo los seres humanos se relacionan con la tecnología a través de la construcción de máquinas concebidas para lo imposible: capturar cuerpos celestes; y usa la imaginación como catalizador para reinventar nuestro vínculo con los objetos. La muestra de resultados se realizará en el museo del Planetario con entrada libre con inscripción estará hasta el 9 de noviembre.

En el laboratorio, lo estelar funciona como inspiración y eje de la conceptualización de cada artefacto. Cada máquina surge de materiales electrónicos en desuso, pero adquiere un significado distinto: luz, movimiento y sonido se combinan para crear experiencias que conectan lo manual con lo cósmico, lo imposible con lo rutinario. Según Velasco, “la tecnología no es un medio para nuestra comodidad, sino un instrumento que nos permite apropiarnos del mundo y dialogar con él”.

Máquina realizada durante el laboratorio de Maquinas para atrapar cometas

El proceso del laboratorio, que se estructuró en diferentes fases, permitió que los asistentes se acercaran a los fundamentos teóricos del Circuit Bending. Para Velasco, contar con estas aproximaciones técnicas sirvió para darle una intencionalidad al ejercicio artístico que proponía y enriquecer el discurso que acompaña cada diseño: “No todo el mundo sabía cosas de electrónica. Para muchos fue un primer acercamiento al circuito, a la protoboard, a los elementos más básicos de la electrónica. Fue lindo ver eso: ver cómo la gente se emocionaba por cosas tan sencillas, porque simplemente les servía en la construcción de sus máquinas”.

El insumo principal para las máquinas imposibles fue, paradójicamente, la coraza y el alma de máquinas obsoletas. A través de recorridos en mercados locales del centro de Bogotá, los participantes acuñaron piezas electrónicas y chatarra que transformaron en materia prima para los objetos que se iban a desarrollar. En ese desfile de electrodomésticos averiados se gestaron los primeros bocetos y ejercicios de ingeniería inversa que más adelante se convirtieron en prototipos.

usuario contemplando una de las máquinas realizadas en el laboratorio La muestra de resultados del laboratorio está compuesta por más de una docena de máquinas, diseñadas con énfasis en movimiento, luz y sonido. Algunos artefactos reproducen códigos morse a partir de radios intervenidas; otros giran, parpadean o producen señales acústicas mínimas. Cada uno lleva un nombre inventado por su creador y una instrucción sencilla que invita a la interacción directa del público.

 Federico Reyes, curador y artista, que acompañó la conceptualización de los proyectos  aclara que los visitantes se convertirán en “usuarios” durante la exhibición: “La exposición desafía la noción tradicional del espectador. Los objetos estarán dispuestos para que las personas puedan activar botones, mover perillas y participar en la experiencia tecnológica”. Cada visitante podrá acercarse, tocar y activar las máquinas creadas durante el laboratorio, artefactos sensibles que invitan a repensar la tecnología desde la curiosidad y la reparación más que desde la utilidad.