Excanciller Leyva Durán arremete de nuevo contra Petro por caso de pasaportes; lo llama «jefe de la mafia» y «ser infame»
–El excanciller Álvaro Leyva Durán volvió a arremeter contra el presidente Gustavo, tras ser llamado juicio por declarar desierta la licitación de pasaportes con la firma Thomas Greg & Sons, llamando al mandatario «jefe de la mafia» y calificándolo como un «ser infame», por haber urdido en su contra «una persecución atroz»
«Hace algún tiempo denuncié en un comunicado público que Gustavo Petro ha urdido contra mí una persecución atroz, como retaliación ante mis denuncias de su cercanía al mundo de la droga, que han llevado a que los Estados Unidos lo tengan hoy arrinconado. Allí advertí que, desde el gobierno, se estaba intrigando para meterme preso y que se atentara contra mi vida», comienza afirmando Leyva Durán en una nota que publicó en su cuenta en X.
«Ahora, meses después, la fiscalía me acusa de prevaricato porque declaré desierta una licitación de pasaportes que, según esa misma institución, estaba basada en un «pliego sastre». Para el ente acusador, no debí haber cumplido la obligación de aplicar la Constitución que yo mismo ayudé a redactar y, por buscar la igualdad, Obré con dolo. El mundo al revés», añade.
Leyva anuncia que dará la batalla en la Corte Suprema con toda fortaleza, «porque confío en sus magistrados, porque mi vida ha sido una lucha permanente por Colombia y porque me acompañan la justicia, la razón y el derecho».
Afirma que la sentencia absolutoria será la consecuencia lógica del proceso en el que probaré, con documentos oficiales y entre otras cosas, lo siguiente: que yo dejé andando una licitación nueva, limpia y legal, que el ministro Luis Gilberto Murillo suspendió. Que así él justificó otra urgencia manifiesta, totalmente innecesaria, y le puso un sobreprecio de casi 30 mil millones de pesos. Y que contrató un software por más de 10 mil millones adicionales, que se embolató. Todo a dedo. Todo turbio».
Luego señala que siente «el orgullo de haber ayudado a desenmascarar al jefe de la mafia que tiene sumida a Colombia en sus horas más oscuras» y puntualiza que «el presidente es un ser infame: la trata de blancas internacional es un azote de las niñas pobres de Colombia y él, en plena visita de Estado, termina de cliente de un burdel en Lisboa; dice ser un adalid de la paz, pero lleno de odio divide violentamente a la sociedad con su retórica trasnochada, clasista y racista; dice combatir el narcotráfico, pero sale a la plaza pública drogado, ebrio de alcohol y sectarismo, a maltratar e insultar contradictores, mientras en los Estados Unidos se investigan sus vínculos con los narcos. Y así, de escándalo en escándalo, no cesa la horrible noche: la patria pisoteada por Su propio Presidente es hoy Objeto de todas las burlas en el exterior».
Por último, Leyva Durán indica que «Petro sabe que el proceso electoral que se avecina se parece al vivido recientemente en Chile. Y, para evitar su mismo resultado, intercepta ilegalmente candidatos, busca destruirlos y desde ya pretende tender un manto de duda sobre los escrutinios. Pero Colombia se merece un nuevo amanecer. Y la izquierda radical, que convertida en la barra brava del presidente le perdona todo, parece condenada al desierto. Habrá que ver si, en el futuro, le perdona también ser el responsable de su posible derrota. YO, por mi parte, sigo listo para todas las batallas: abrazando siempre la justicia contra la opresión y con el derecho como lanza, escudo y bandera».
