Alerta máxima en el sistema eléctrico de Colombia: el riesgo de racionamiento de energía resurge por El Niño anticipado

El sector energético y el Gobierno de Colombia enfrentan un estado de máxima alerta frente a la inminente amenaza de un racionamiento de electricidad a nivel nacional. Diversos líderes gremiales y expertos encendieron las alarmas al advertir que la llegada de un fenómeno de El Niño anticipado, sumada a los graves retrasos en proyectos de infraestructura y a un preocupante déficit financiero, ha configurado una verdadera «tormenta perfecta» que pone en jaque la estabilidad del suministro para millones de usuarios.
La vulnerabilidad del país frente a este complejo escenario climático radica en la propia composición de su matriz energética. De acuerdo con los informes del sector, entre el 65 % y el 70 % de la generación eléctrica en el territorio nacional depende de manera directa del recurso hídrico. Esta altísima dependencia de las represas e hidroeléctricas hace que Colombia sea extremadamente susceptible a las prolongadas temporadas de sequía que históricamente trae consigo El Niño, lo que disminuye drásticamente el volumen de los embalses.
Sin embargo, la falta de lluvias no es el único obstáculo de esta coyuntura, ya que la asfixia económica agrava la situación. Entidades especializadas han señalado que las millonarias deudas que arrastra el sector impiden a varias empresas generadoras tener la liquidez suficiente para adquirir los costosos combustibles de respaldo (como gas o carbón). Sin estos recursos que son indispensables para mantener encendidas las plantas termoeléctricas durante los meses secos, el obstáculo financiero amenaza con convertirse muy pronto en un apagón real.
Ante esta preocupante realidad, los representantes de la industria consideran indispensable la implementación temprana de planes de choque. Han instado a las autoridades a establecer medidas preventivas con la suficiente antelación para que la ciudadanía pueda prepararse adecuadamente, al tiempo que exigen soluciones gubernamentales para inyectar liquidez al mercado. Asimismo, reiteran la necesidad de mantener un monitoreo riguroso y constante sobre la evolución del clima, con el fin de adoptar acciones adicionales si la gravedad de El Niño lo exige.
