Internacional

Estados Unidos e Irán, a un paso de sellar un histórico acuerdo para terminar la guerra y abrir el estrecho de Ormuz

Representantes de los gobiernos de Estados Unidos e Irán avanzan decididamente para ultimar un acuerdo diplomático que pondría fin al conflicto bélico entre ambas naciones. Según confirmaron altos funcionarios este domingo desde Nueva Delhi, ambas partes buscan sellar el pacto en las próximas horas para lograr la urgente reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, con el objetivo principal de estabilizar el comercio mundial de hidrocarburos y frenar la crisis militar desatada tras las operaciones conjuntas de febrero.

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, adelantó durante una visita oficial que las negociaciones, mediadas por Pakistán, se encuentran en una fase decisiva que pronto daría resultados positivos para la comunidad internacional. En la misma línea, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró horas antes que el cese de hostilidades está «en gran medida negociado», marcando como prioridad absoluta garantizar el libre tránsito por este corredor marítimo que había sido bloqueado como una presunta represalia por parte de las autoridades de Teherán.

A pesar del optimismo que rodea este acercamiento pacífico, la espinosa controversia sobre el programa nuclear iraní ha quedado relegada de esta primera fase de acuerdos. Esmail Baqai, portavoz de la diplomacia iraní, confirmó la inminente firma de un memorando de entendimiento con Washington, pero aclaró que los expedientes de mayor complejidad técnica no están incluidos en esta etapa, postergando así el debate sobre el manejo y desmantelamiento de las reservas de uranio enriquecido.

De cara al futuro, la consolidación de una paz duradera dependerá del éxito de los ciclos de negociación que se llevarán a cabo en los próximos meses. Las potencias occidentales mantienen intacta su preocupación respecto a un supuesto desarrollo de armamento atómico, mientras que la administración persa sigue defendiendo los fines estrictamente civiles de sus instalaciones, un punto de fricción que, aunque hoy se ponga en pausa, será clave para la geopolítica global.

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