Es posible que por la celebración del Congreso del Polo Democrático y sus refriegas internas.

Quizá por la insatisfacción de algunos concejales, que presionan burocracia del gobierno local.

Eventualmente por incomodidades políticas nacionales, que se trasladan a Bogotá, a donde todo llega. Y todo se extiende al país.

Por lo que sea.

Viene circulando la versión (en cocteles, en redacciones de emisoras, en círculos sociales) de que hay laxitud en materia de honestidad con lo público.

Me comencé a preocupar (de verdad) cuando le oí -en Radio Santa Fe- su opinión al coordinador del proyecto ‘Bogotá cómo vamos’, que patrocinan Corona, El Tiempo y otras entidades igualmente serias.

Carlos Córdoba dijo que no hay localidad de Bogotá donde no se hable de corrupción administrativa. Y aunque esa entidad no mide el tema, no puede desconocer la situación.

“Me parece que nos estamos devolviendo, respecto de lo que habíamos alcanzado en Bogotá en estas materias”, comentó Córdoba.

“Se respira un ambiente malsano. Hay en el aire muchas versiones sobre descomposición y abusos con los dineros públicos…”, dijo Córdoba.

Y remató con lo obvio: Que Personería y Contraloría le cuenten a la ciudad lo que está pasando.

8 respuestas a «EN BOGOTA SOPLAN VIENTOS MALSANOS»