–Aunque aún existe incertidumbre sobre su intensidad, los expertos coinciden en que el fenómeno de El Niño ya comenzó a consolidarse, y advierten que esperar la declaratoria oficial para actuar podría agravar sus impactos sobre agua, energía, alimentos, salud pública y costo de vida en Colombia.
Las temperaturas anormales registradas en el océano Pacífico frente a las costas de Ecuador y Perú indican que el fenómeno de El Niño ya comenzó a consolidarse y que sus efectos más fuertes se sentirían entre finales de 2026 y comienzos de 2027.
Aunque todavía existe incertidumbre sobre su intensidad, los especialistas coinciden en que Colombia enfrentará reducción de lluvias, aumento de temperaturas y mayores riesgos para sectores estratégicos como el agro, la energía y el abastecimiento de agua.
Además de advertir sobre posibles presiones inflacionarias, los expertos invitados al programa Análisis de la Universidad Nacional, de Radio UNAL, insistieron en que Colombia no puede seguir reaccionando con medidas improvisadas cada vez que ocurre un evento extremo. Consideran además que la preparación frente a sequías, incendios, estrés hídrico y aumento de temperaturas se debe convertir en una política de Estado sostenida en el tiempo.
? Conoce el nivel y estado que registran los embalses en Cundinamarca, para este miércoles 27 de mayo. pic.twitter.com/Tz6fqwKcPN
— CAR Cundinamarca (@CAR_Cundi) May 27, 2026
El profesor José Daniel Pabón, de la Facultad de Ciencias de la UNAL, advirtió que el país no debería distraerse discutiendo solo sobre los porcentajes de probabilidad o la intensidad exacta del fenómeno, pues las condiciones oceánicas ya muestran un calentamiento consistente en el Pacífico.
El meteorólogo alertó que el aumento de temperaturas y las olas de calor pueden afectar la salud, incrementar la presión sobre los servicios públicos y agravar problemas de abastecimiento de agua en distintas regiones del país.
Por su parte, el profesor Erasmo Alfredo Rodríguez Sandoval, del Departamento de Ingeniería Civil y Agrícola, señaló que cada fenómeno de El Niño ha dejado lecciones importantes para Colombia, especialmente después de crisis como las de 1991-1992 y 2023-2024, que evidenciaron vulnerabilidades en el sistema energético y en el abastecimiento de agua de ciudades como Bogotá.
El experto agregó que estas experiencias también han llevado al país a diversificar parcialmente su matriz energética y a fortalecer mecanismos de respaldo como las plantas termoeléctricas, aunque advirtió que persisten desafíos frente al costo de la energía y la vulnerabilidad de millones de personas ante eventos extremos.
Por último, el profesor Eliécer Díaz Almanza, de la Facultad de Ciencias, insistió en que uno de los mayores errores del país ha sido responder a estos fenómenos únicamente con medidas de corto plazo.
Según explicó, Colombia necesita estrategias permanentes y diferenciadas para cada territorio, que se construyan teniendo en cuenta las características climáticas, sociales y productivas de las regiones.
Los expertos coincidieron en que el fenómeno de El Niño no se debe ver solo como una emergencia temporal, sino como una señal de la necesidad de fortalecer la planificación territorial y la capacidad de adaptación de las ciudades y comunidades frente a escenarios climáticos cada vez más extremos. (Informe Periódico UNAL).

